18 de Abril

Sábado II de Pascua

Orígenes
Exhortación al Martirio, XLI-XLII

Oficio, II

         "Si hemos pasado de la muerte a la vida", y de la infidelidad a la fe, no nos extrañemos de que el mundo nos odie. En efecto, quien no ha pasado aún de la muerte a la vida, sino que permanece en la muerte, no puede amar a quienes salieron de las tinieblas y han entrado, por así decirlo, en esta mansión de luz edificada con piedras vivas.

         Jesús "dio su vida por nosotros", así que demos también nosotros nuestra vida. Démosla por él y por nosotros mismos, pensando también en aquellos que van a sentirse alentados por nuestro martirio.

         Nos ha llegado, oh cristianos, el tiempo de gloriarnos. Así pues, como recuerda la Escritura, "gloriémonos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce constancia, la constancia produce virtud probada, la virtud produce esperanza y la esperanza no defrauda". Sepamos también que "el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado".

         "Si los sufrimientos de Cristo rebosan sobre nosotros, gracias a Cristo rebosa en proporción nuestro ánimo". Aceptemos con gran gozo, pues, los padecimientos de Cristo. Si realmente apetecemos un abundante consuelo, pidamos que éstos se multipliquen en nosotros. No olvidemos que, seguramente, este consuelo superará al sufrimiento, pues "si los sufrimientos de Cristo rebosan sobre nosotros, rebosa en proporción nuestro ánimo".

         Los que se hacen solidarios de Cristo en sus padecimientos participarán también, de acuerdo con su grado de participación, en sus consuelos. Tal es el pensamiento de Pablo, que afirma con toda confianza: "Si sois compañeros en el sufrir, también lo sois en el buen ánimo".

         Dice Dios lo siguiente: "En tiempo de gracia te he respondido, en día de salvación te he auxiliado". ¿Qué tiempo puede ofrecerse más aceptable que el momento en que, por nuestra fe en Dios por Cristo, somos escoltados solemnemente al martirio, como triunfadores y no vencidos?

         Los mártires de Cristo, con su poder, derrotan a los principados y potestades. Es más, al ser solidarios de los sufrimientos de Cristo, también tienen parte en lo que él consiguió. El "día de salvación" no es otro que aquel en que salimos de este mundo. Por eso, "para no poner en ridículo nuestro ministerio, nunca damos a nadie motivo de escándalo, sino continuas pruebas de que somos ministros de Dios".

 Act: 18/04/26     @tiempo de pascua         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A