6 de Marzo
Viernes II de Cuaresma
Pentateuco
Exodo 19,1-19; 20,18-21
Oficio, I
A los tres meses de salir de Egipto, los israelitas llegaron al desierto de Sinaí. Saliendo de Rafidín, llegaron al desierto de Sinaí y acamparon allí, frente al monte. Moisés subió hacia Dios.
El Señor llamó a Moisés desde el monte, diciendo: "Ya habéis visto lo que he hecho con los egipcios, y cómo a vosotros os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mí. Ahora, pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, vosotros seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra. Seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa".
Moisés convocó a los ancianos del pueblo, y les expuso todo lo que el Señor le había mandado. Todo el pueblo, a una, respondió: "Haremos todo cuanto ha dicho el Señor".
Moisés comunicó la respuesta del pueblo al Señor, y el Señor le dijo: "Voy a acercarme a ti en una nube espesa, para que el pueblo pueda escuchar lo que te digo, y te crea en adelante. Vuelve a tu pueblo, purifícalos hoy y mañana, que se laven la ropa y estén preparados para pasado mañana. Yo bajaré al monte Sinaí a la vista del pueblo. Traza un límite alrededor y prepara al pueblo, avisándole: Cuidado con subir al monte o acercarse a la falda. El que se acerque al monte es reo de muerte. Sólo cuando suene el cuerno, podrán subir al monte".
Moisés bajó del monte adonde estaba el pueblo, lo purificó y le hizo lavarse la ropa. Después les dijo: "Estad preparados para el tercer día, y no toquéis a vuestras mujeres".
Al tercer día, al rayar el alba, hubo truenos y relámpagos, y una densa nube sobre el monte y un poderoso resonar de trompeta. Todo el pueblo que estaba en el campamento se echó a temblar. Moisés hizo salir al pueblo del campamento para ir al encuentro de Dios, y se detuvieron al pie del monte. El pueblo se quedó a distancia, y Moisés se acercó hasta la nube donde estaba Dios.
Todo el Sinaí humeaba, porque el Señor había descendido sobre él en forma de fuego. Subía humo como de un horno, y todo el monte retemblaba con violencia. El sonar de la trompeta se hacía cada vez más fuerte. Moisés hablaba y Dios le respondía con el trueno. El pueblo percibía los truenos y relámpagos, el sonar de la trompeta y la montaña humeante. Todos estaban aterrorizados, y se mantenían a distancia.
Cuando Moisés bajó del monte, los israelitas le dijeron: "Háblanos tú, y te escucharemos; que no nos hable Dios, que moriremos". Moisés respondió al pueblo: "No temáis. Dios ha venido para probaros, para que tengáis presente su temor, y no pequéis".
Act:
06/03/26
@tiempo
de cuaresma
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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