17 de Abril

Viernes II de Pascua

San Lucas
Hechos de Apóstoles 7, 17-43

Oficio, I

         A medida que se acercaba el cumplimiento de la promesa de Dios a Abraham, el pueblo crecía y se multiplicaba en Egipto. Entonces surgió otro rey de Egipto que no tenía noticia de José, y éste, usando malas artes con nuestra gente, forzó a nuestros padres a abandonar a los recién nacidos para que perdiesen la vida.

         Por entonces nació Moisés, el hombre grato a Dios. Se crió tres meses en casa de su padre. Cuando lo abandonaron, lo recogió la hija del faraón y lo hizo criar como hijo suyo. Así aprendió Moisés la sabiduría de los egipcios, y fue elocuente y hombre de acción.

         Cuando cumplió 40 años concibió Moisés la idea de visitar a sus hermanos israelitas. Al ver maltratar a uno, acudió a defenderlo, y vengó al oprimido matando al egipcio. Esperaba que sus hermanos comprendiesen que Dios los iba a salvar por su medio, pero no lo comprendieron.

         Al día siguiente apareció Moisés mientras unos se peleaban, y trató que hicieran las paces diciéndoles: "Hombres, si sois hermanos, ¿por qué os maltratáis?". Pero el que maltrataba a su hermano lo rechazó diciendo: "¿Quién te ha nombrado jefe y juez nuestro? ¿Quieres matarme a mí, como mataste ayer al egipcio?". Al oír esto, Moisés huyó y emigró al país de Madián, donde tuvo dos hijos.

         Unos 40 años más tarde, estando en el desierto, en el monte Sinaí, se le apareció un ángel en la llama que abrasaba una zarza. Moisés quedó sorprendido de lo que veía, y al acercarse oyó la voz del Señor que le decía: "Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob".

         Moisés se echó a temblar y no se atrevía a mirar, mas el Señor le dijo: "Quítate las sandalias, pues la tierra que pisas es santa. He visto lo que sufre mi pueblo en Egipto, he escuchado su gemido y he bajado a librarlos. Ahora ven acá, que te voy a enviar a Egipto".

         A aquel mismo Moisés, a quien los israelitas habían rechazado diciéndole "¿quién te ha nombrado jefe y juez nuestro?", lo envió Dios como jefe y libertador, por medio del ángel que se le apareció en la zarza. Él fue quien los sacó, realizando prodigios y señales en Egipto, en el Mar Rojo y en el desierto durante 40 años.

         Fue Moisés quien dijo a los israelitas: "Dios suscitará entre vuestros hermanos un profeta como yo". En la asamblea del desierto, fue él el mediador entre el ángel que le hablaba en el monte Sinaí y nuestros padres, y recibió palabras de vida para transmitírnoslas.

         A pesar de todo eso, nuestros padres no quisieron escuchar a Moisés, y lo rechazaron. Quisieron volver a Egipto y dijeron a Aarón: "Haznos dioses que abran la marcha, pues de aquel Moisés que nos sacó de Egipto no sabemos qué ha sido de él".

         Los israelitas se fabricaron un becerro y ofrecieron sacrificios al ídolo, celebrando fiesta en honor de la obra de sus manos. Dios les volvió la espalda y los entregó al culto de los astros, como dice el libro de los profetas: "Casa de Israel, ¿acaso me ofrecisteis sacrificios y ofrendas en los cuarenta años del desierto? Vosotros transportasteis la tienda de Moloc y el astro de Refán, imágenes que os fabricasteis para adorarlas. Por ello, yo os deportaré más allá de Babilonia".

 Act: 17/04/26     @tiempo de pascua         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A