26 de Abril

Domingo IV de Pascua

San Lucas
Hechos de Apóstoles 12, 1-23

Oficio, I

         En aquellos días, el rey Herodes se puso a perseguir a algunos miembros de la Iglesia. Hizo decapitar a Santiago (hermano de Juan), y al ver que esto agradaba a los judíos mandó detener a Pedro. Era la semana de Pascua. Mandó prenderlo y meterlo en la cárcel, y tenía intención de ejecutarlo en público, pasadas las fiestas de Pascua. Mientras Pedro estaba en la cárcel bien custodiado, la Iglesia oraba insistentemente a Dios por él.

         La noche antes de su ejecución, Pedro estaba durmiendo entre dos soldados, atado a ellos con cadenas. Los centinelas hacían la guardia a la puerta de la cárcel. De repente se presentó un ángel del Señor, y se iluminó la celda. El ángel tocó a Pedro en el hombro, lo despertó y le dijo: "Date prisa, levántate".

         Las cadenas se le cayeron a Pedro de las manos, y el ángel añadió: "Ponte el cinturón y las sandalias". Pedro obedeció, y el ángel le dijo: "Échate la capa y sígueme".

         Pedro salió detrás, creyendo que lo que hacía el ángel era una visión y no la realidad. Atravesaron la primera y la segunda guardia, llegaron al portón de hierro que daba a la calle, y la puerta se abrió sola. Salieron, y al final de la calle se marchó el ángel. Pedro recapacitó y dijo: "Era verdad, el Señor ha enviado a su ángel para librarme de las manos de Herodes y de la expectación de los judíos".

         Una vez que cayó en la cuenta de estar libre, Pedro fue a casa de María, la madre de Juan Marcos, donde había numerosas personas reunidas y orando por él. Pedro llamó a la puerta de la calle, y una muchacha llamada Rosa fue a ver quién era.

         Al reconocer la voz de Pedro, Rosa se puso tan contenta que, en vez de abrir, corrió dentro a anunciar que Pedro estaba a la puerta. Unos le dijeron: "Estás loca", y otros decían: "Será un ángel". Por su parte, ella se empeñaba en que era Pedro.

         Pedro seguía llamando. Abrieron y, al verlo, se quedaron de una pieza. Con la mano, Pedro les hizo seña de que se callaran, y les contó cómo el Señor lo había sacado de la cárcel, y concluyó: "Avisad a Santiago y a los hermanos". A continuación, Pedro salió y se fue a otro lugar.

         Al hacerse de día, en la cárcel se armó un gran alboroto entre los soldados, preguntándose qué había sido de Pedro. Herodes hizo pesquisas, pero no dio con él. Entonces interrogó a los guardias, y mandó ejecutarlos.

         Poco después, Herodes bajó de Judea a Cesarea, y se estableció en Cesarea. Estaba furioso con los habitantes de Tiro y de Sidón. Allí se le presentó una comisión que, después de ganarse a Blasto (chambelán real), solicitó la paz, porque recibían víveres del territorio de Herodes.

         El día señalado, Herodes, vestido con el manto real, y sentado en la tribuna, les dirigió un discurso. La plebe aclamaba: "¡Palabras de dios, no de hombre!". De pronto, el ángel del Señor lo hirió, por haber usurpado el honor de Dios, y expiró roído de gusanos.

 Act: 26/04/26     @tiempo de pascua         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A