3 de Febrero
Martes IV Ordinario
Pentateuco
Génesis 28,10-29,14
Oficio, I
Jacob salió de Berseba y se dirigió a Jarán. Cuando llegó a cierto lugar se quedó allí a pernoctar, porque ya se había puesto el sol. Cogió de allí mismo una piedra, se la colocó a guisa de almohada y se echó a dormir en aquel lugar. Y tuvo un sueño.
En dicho sueño había una escalinata, apoyada en la tierra, con la cima tocaba el cielo. Ángeles de Dios subían y bajaban por ella. El Señor estaba en pie sobre ella, y le decía: "Yo soy el Señor, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. La tierra sobre la que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. Tu descendencia se multiplicará como el polvo de la tierra, y tú ocuparás el Oriente y el Occidente, el norte y el sur, y todas las naciones del mundo se llamarán benditas por causa tuya y de tu descendencia. Yo estoy contigo, y te guardaré donde quiera que vayas, y no te abandonaré hasta que cumpla lo que he prometido".
Cuando Jacob se despertó, se dijo: "Realmente, el Señor está en este lugar y yo no lo sabía". Y sobrecogido, añadió: "Qué terrible es este lugar. O es la casa de Dios o la puerta del cielo".
Jacob se levantó de madrugada, tomó la piedra que le había servido de almohada, la levantó como estela y derramó aceite por encima. Llamó a aquel lugar Casa de Dios (pues antes la ciudad se llamaba Almendrales), e hizo un voto diciendo: "Si Dios está conmigo, y me guarda en el camino que estoy haciendo, y me da pan para comer y vestidos para cubrirme, y vuelvo sano y salvo a casa de mi padre, entonces el Señor será mi Dios, y esta piedra que he levantado como estela será una casa de Dios. De todo lo que él me dé yo le daré el diezmo".
Jacob continuó su viaje al país de los orientales. En campo abierto vio un pozo y tres rebaños de ovejas tumbadas cerca, pues los rebaños solían abrevar del pozo. La piedra que tapaba el pozo era grande, tanto que sólo cuando se reunían allí todos los pastores corrían la piedra de la boca del pozo, abrevaban los rebaños y volvían a tapar el pozo poniendo la piedra en su sitio.
Jacob dijo a los pastores: "Hermanos, ¿de dónde sois?". Respondieron: "Somos de Jarán". Les preguntó: "¿Conocéis a Labán, hijo de Najor?". Contestaron: "Sí". Jacob les preguntó: "¿Qué tal está?". Contestaron: "Está bien. Mira, su hija Raquel llega con el rebaño". Él les dijo: "Todavía es pleno día y no es aún tiempo de reunir los rebaños, así que abrevad las ovejas y dejadlas pastar". Contestaron: "No podemos hasta que se reúnan todos los pastores. Entonces movemos la piedra, destapamos el pozo y abrevamos las ovejas".
Todavía estaba hablando cuando llegó Raquel con las ovejas de su padre, pues era pastora. Cuando Jacob vio a Raquel, hija de su tío Labán, se acercó, corrió la piedra de la boca del pozo y abrevó las ovejas de Labán. Después besó a Raquel y rompió a llorar. Jacob explicó a Raquel que era pariente de su padre, hijo de Rebeca.
Ella corrió a contárselo a su padre. Cuando Labán oyó las noticias de Jacob, hijo de su hermana, salió corriendo a su encuentro, lo abrazó, lo besó y lo llevó a su casa. Allí él contó a Labán todo lo sucedido. Labán le dijo: "Eres de mi carne y sangre". Y Jacob se quedó con él un mes.
Act:
03/02/26
@tiempo
ordinario
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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