28 de Abril

Martes IV de Pascua

San Cirilo de Alejandría
Comentario de II Corintios, II,14

Oficio, II

         Lo mismo que Cristo fue conducido al triunfo (cuando sufrió la muerte sobre el leño, y fue consumado por las torturas), de igual modo los apóstoles afirman que triunfan cuando se hacen presentes en todas partes, y se crecen en las tribulaciones, y vencen al mundo, y están dispuestos a soportarlo todo con sumo gusto, por el nombre de Cristo.

         En efecto, los apóstoles participaron realmente de los padecimientos de Cristo, y se asociaron a la gloria futura. Si ellos afirman que el triunfo les vino de Dios, no es porque él los expusiera a los tormentos, o los abrumara de calamidades, sino porque al predicar a Jesús por todo el orbe de la tierra se vieron envueltos en todo género de pruebas.

         Sobre cuál sea la "fragancia de Dios Padre", difundida por medio de los apóstoles en todo el mundo, nos lo enseña el mismo Pablo cuando dice: "No nos predicamos a nosotros, sino que predicamos a Jesucristo el Señor, de quien nosotros somos siervos", y: "Nunca me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y a éste crucificado".

         ¿Cómo puede ser "fragancia de Dios Padre" uno que nació de mujer, y fue crucificado y condenado a muerte? entregado a la muerte, si bien luego retornó a la vida, si es que Cristo (como algunos piensan) ha de ser considerado como un simple hombre, en todo igual a nosotros y que, como a nosotros, Dios sopló en su nariz aliento de vida? ¿Cómo pudo ser realmente de la misma naturaleza del Padre? ¿Por el mero hecho de que nosotros estemos convencidos de ello? ¿En orden a la redención?

         Si no rebasó los límites de nuestra condición, Cristo no pudo ser la "fragancia de Dios Padre", entre otras cosas porque hubiera sucumbido a la muerte y no poseería esa fragancia inmortal. ¿En base a qué, por tanto, es Cristo la "fragancia del Padre"? ¿En que es realmente Dios, aunque por nosotros se haya manifestado en la carne?

         Efectivamente. Y si no, ¿por qué los predicadores lo anunciaron al mundo como verdadero Dios, por naturaleza? Y si no, ¿por qué todo el mundo creyó en Jesús? Y si no, ¿de dónde vino que los doctores afirmaran que el Padre estaba reconciliando al mundo en Cristo? ¿No supone esto a un Dios que asume la encarnación?

         Si nos fijamos bien, los santos discípulos no predican que el Verbo de Dios habitó en un hombre, sino que se hizo carne. Es decir, como todo hombre de cuerpo carnal y alma racional. Por tanto, el Verbo era Dios sin la carne y con ella, separadamente o viviendo entre nosotros. Él era la "fragancia de Dios Padre", que derramó en nosotros, mediante su propia naturaleza, el buen olor de aquel de quien procede.

 Act: 28/04/26     @tiempo de pascua         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A