4 de Febrero

Miércoles IV Ordinario

San Clemente de Roma
Carta a los Corintios, XLIX-L

Oficio, II

         El que posea el amor de Cristo, que cumpla sus mandamientos. ¿Quién será capaz de explicar debidamente el vínculo que el amor divino establece? ¿Quién podrá dar cuenta de la grandeza de su hermosura? El amor nos eleva hasta unas alturas inefables. El amor nos une a Dios, el amor "cubre la multitud de los pecados", el amor "lo aguanta todo" y "todo lo soporta" con paciencia, el amor no es sórdido ni altanero, el amor no admite divisiones ni promueve discordias, sino que lo hace todo en la concordia.

         En el amor hallan su perfección todos los elegidos de Dios, y sin él nada es grato a Dios. En el amor nos acogió el Señor. Por su amor hacia nosotros, nuestro Señor Jesucristo, cumpliendo la voluntad del Padre, dio su sangre por nosotros, su carne por nuestra carne, su vida por nuestras vidas.

         Ya veis, amados hermanos, cuán grande y admirable es el amor, y cómo es inenarrable su perfección. Nadie es capaz de practicarlo adecuadamente, si Dios no le otorga este don. Imploremos, por tanto, la misericordia divina, para que sepamos practicar sin tacha el amor, libres de toda parcialidad humana.

         Todas las generaciones anteriores, desde Adán hasta nuestros días, han pasado. Los que sean perfectos en el amor, por gracia de Dios, obtendrán el lugar destinado a los justos, y se manifestarán el día de la visita del reino de Cristo, como está escrito: "Entra en los aposentos, pueblo mío, y cierra la puerta por dentro. Escóndete mientras pasa la cólera, y me acordaré del día bueno, y te haré salir de tus sepulcros".

         Dichosos nosotros, amados hermanos, si cumplimos los mandatos del Señor en la concordia del amor, porque este amor nos obtendrá el perdón de los pecados. Está escrito: "Dichoso el que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su pecado", y: "Dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito, y en cuyo Espíritu no hay falsedad". Esta proclamación de felicidad atañe a los que, por Jesucristo nuestro Señor, han sido elegidos por Dios.

 Act: 04/02/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A