7 de Febrero

Sábado IV Ordinario

San Clemente de Roma
Carta a los Corintios, LIX,1; LX,4; LXI,3

Oficio, II

         Si alguno no obedece a lo que el Señor mismo ha dicho por mediación nuestra, que sepa que incurrirá en culpa y correrá un peligro realmente grave. En cuanto a nosotros, seremos inocentes de tal pecado, y no cesaremos de pedir y de rogar para que el Artífice de todas las cosas conserve íntegro en todo el mundo el número de sus elegidos, por mediación de su amado siervo Jesucristo, por quien nos llamó de las tinieblas a la luz, de la ignorancia al conocimiento de la gloria de su nombre.

         Haz, Señor, que esperemos en tu nombre, tú que eres el origen de todo lo creado. Abre los ojos de nuestro corazón para que te conozcamos a ti, "el Altísimo en las alturas, el santo que reposa entre los santos".

         Tú terminas con la soberbia de los insolentes, tú "deshaces los planes de las naciones", tú "ensalzas a los humildes y humillas a los soberbios", tú "das la pobreza y la riqueza", tú "das la muerte y la vida", tú eres el solo bienhechor de los espíritus el y "Dios de toda carne".

         Tú "sondeas los abismos", tú ves todas nuestras acciones, tú eres ayuda de los que están en peligro, tú eres salvador de los desesperados, tú has creado todo ser viviente y velas sobre ellos. Tú multiplicas las naciones sobre la tierra, y eliges de entre ellas a los que te aman por Jesucristo, tu Hijo amado, por quien nos has instruido, santificado y honrado.

         Te pedimos, Señor, que seas nuestra ayuda y defensa. Libra a aquellos de entre nosotros que se hallan en tribulación, compadécete de los humildes, levanta a los caídos, socorre a los necesitados, cura a los enfermos, haz volver a los miembros de tu pueblo que se han desviado.

         Señor, da alimento a los que padecen hambre, libertad a nuestros cautivos, fortaleza a los débiles, consuelo a los pusilánimes. Que "todos los pueblos de la tierra sepan que tú eres Dios y no hay otro", que Jesucristo es tu siervo y que "nosotros somos tu pueblo, el rebaño que tú guías".

         Tú has dado a conocer la ordenación perenne del mundo, por medio de las fuerzas que obran en él. Tú, Señor, pusiste los cimientos de la tierra, y eres fiel por todas las generaciones. Tú eres justo en tus juicios, admirable por tu magnificencia, sabio en la creación, providente en el gobierno de las cosas creadas, bueno en estos dones visibles y fiel para los que en ti confían.

         Señor, tú que eres "benigno y misericordioso", perdona nuestras iniquidades e injusticias, nuestros pecados y delitos. No tomes en cuenta todos los pecados de tus siervos y siervas, sino purifícanos en tu verdad y "asegura nuestros pasos". Haz que "caminemos en la piedad, la justicia y la rectitud de corazón", y que "hagamos lo que es bueno y aceptable, ante ti y ante los que nos gobiernan".

         Más aún, Señor, "ilumina tu rostro sobre nosotros", para que gocemos del bienestar en la paz y seamos protegidos con tu mano poderosa. Que tu brazo extendido nos libre del pecado, y de todos los que nos aborrecen sin motivo.

         Da la concordia y la paz a nosotros y a todos los habitantes del mundo, como la diste a nuestros padres, que piadosamente te "invocaron con fe y con verdad". Nosotros obedecemos tu nombre omnipotente y santísimo, así como a nuestros príncipes y gobernantes de la tierra.

         Tú, Señor, has dado a los gobernantes la regia potestad, por tu fuerza magnífica e inenarrable, para que nos sometamos a ellos sin oponernos a tu voluntad. Dales, Señor, la salud, la paz, la concordia y la firmeza, para que sin tropiezo ejerzan la potestad que tú les concediste.

         Tú, Señor, celeste rey de los siglos, das a los hombres gloria, honor y potestad sobre las cosas de la tierra. Guía el consejo de los gobernantes según "lo que a ti te parece bien", a fin de administren piadosamente, en paz y en mansedumbre, la potestad que les has conferido, y te tengan propicio.

         A ti, el único que puede concedernos estos bienes y muchos más, te ofrecemos nuestra alabanza por Jesucristo, pontífice y abogado de nuestras almas.

 Act: 07/02/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A