1 de Junio
Lunes IX Ordinario
San
Pablo
Carta a los
Gálatas 1,13-2,10
Oficio, I
Hermanos, habéis oído hablar de mi conducta pasada en el judaísmo, y con qué saña perseguía a la Iglesia de Dios y la asolaba. De hecho, me señalaba en el judaísmo más que muchos de mi edad y de mi raza, como partidario fanático de las tradiciones de mis antepasados.
Aquel que me escogió desde el seno de mi madre me llamó por su gracia, y se dignó revelar a su Hijo en mí para que yo lo anunciara a los gentiles. Entonces, sin consultar con hombres, y sin subir a Jerusalén a ver a los apóstoles, me fui a Arabia, y después volví a Damasco.
Más tarde, pasados 3 años, subí a Jerusalén para conocer a Pedro, y me quedé 15 días con él. En aquella ocasión no vi a ningún otro apóstol, excepto a Santiago, el pariente del Señor. Las iglesias cristianas de Judea no me conocían personalmente, y tan sólo habían oído decir que el antiguo perseguidor predicaba ahora la fe que antes intentaba destruir, y alababan a Dios por causa mía.
Transcurridos 14 años, subí otra vez a Jerusalén en compañía de Bernabé, llevando también a Tito. Subí por una revelación. Les expuse el evangelio que predico a los gentiles. Lo hice en privado, a los más representativos, por si acaso mis afanes de entonces o de antes eran vanos. Con todo, ni siquiera obligaron a circuncidarse a mi compañero Tito, que era griego.
Di este paso por motivo de esos intrusos, de esos falsos hermanos que se infiltraron para espiar la libertad que tenemos en Cristo Jesús. Esto falsos hermanos querían esclavizarnos, pero ni por un momento cedimos a su imposición, para preservar la verdad del evangelio. Por su parte, los más representativos de la comunidad no tuvieron nada que añadirme, y vieron que Dios me había encargado anunciar el evangelio a los gentiles, como a Pedro de anunciarlo a los judíos.
Reconociendo el don que había recibido, Santiago, Pedro y Juan nos dieron la mano a Bernabé y a mí en señal de solidaridad, de acuerdo en que nosotros fuéramos a los gentiles y ellos a los judíos. Una sola cosa nos pidieron: que nos acordáramos de sus pobres, algo que siempre he tomado muy a pecho.
Act:
01/06/26
@tiempo
ordinario
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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