2 de Junio

Martes IX Ordinario

Orígenes
Homilías del Génesis, VIII, 6-9

Oficio, II

         "Abraham tomó la leña para el sacrificio, se la cargó a su hijo Isaac, y llevó el fuego y el cuchillo. Los dos caminaban juntos". El hecho de que llevara Isaac la leña de su propio sacrificio era figura de Cristo, que cargó también con la cruz. Además, llevar la leña del sacrificio es función propia del sacerdote.

         Así pues, Cristo es a la vez víctima y sacerdote. Esto es lo que significan las palabras que vienen a continuación: "Los dos caminaban juntos". En efecto, Abraham, que era el que había de sacrificar, llevaba el fuego y el cuchillo, mientras Isaac no iba detrás de él, sino junto a él, demostrando que cumplía una función sacerdotal.

         ¿Qué es lo que sigue? Esto mismo: que "Isaac dijo a Abraham, su padre: Padre". Esta es la voz que el hijo pronuncia en el momento de la prueba. ¡Cuán fuerte tuvo que ser la conmoción que produjo en el padre esta voz del hijo, a punto de ser inmolado!

         Aunque su fe le obligaba a ser inflexible, Abraham responde a Isaac con palabras de igual afecto: "Aquí estoy, hijo mío". El muchacho dijo: "Tenemos fuego y leña, pero ¿dónde está el cordero para el sacrificio?". Abraham contestó: "Dios proveerá el cordero para el sacrificio, hijo mío".

         Resulta conmovedora la cuidadosa y cauta respuesta de Abraham. Algo debía prever en espíritu Abraham, ya que no responde en presente sino en futuro ("Dios proveerá el cordero"). Al hijo que le pregunta acerca del presente, el padre le responde con palabras que miran al futuro.

         Abraham tomó el cuchillo para degollar a su hijo, pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo: "¡Abraham, Abraham!". Él contestó: "Aquí me tienes". El ángel le ordenó: "No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios". Comparemos estas palabras con aquellas otras del apóstol, cuando dice que "Dios no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros".

         Ved cómo Dios rivaliza con los hombres en magnanimidad y generosidad. Abraham ofreció a Dios un hijo mortal, sin que éste llegase a morir. En cambio, Dios entregó a su Hijo a la muerte.

         "Abraham levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza". Creo que ya he dicho que Isaac era figura de Cristo, mas también parece serlo este carnero. Vale la pena saber en qué se parecen a Cristo uno y otro. Isaac no fue degollado, y el carnero sí fue degollado.

         Cristo es la palabra de Dios, pero "la Palabra se hizo carne". Cristo padeció, pero en la carne. Cristo sufrió la muerte, pero quien la sufrió fue su carne, de la que era figura este carnero, de acuerdo con lo que decía Juan: "Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo".

         La Palabra permaneció en la incorrupción, por lo que Isaac es figura de Cristo según el espíritu. Por eso Cristo es a la vez víctima y pontífice, según el espíritu. En efecto, el que ofrece el sacrificio al Padre en el altar de la cruz es el mismo que se ofrece en su propio cuerpo como víctima.

 Act: 02/06/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A