25 de Febrero

Miércoles I de Cuaresma

Afraat el Persa
Demostraciones, XI, 11-12

Oficio, II

         La ley y la alianza fueron transformadas totalmente. Dios cambió el primer pacto hecho con Adán, e impuso otro a Noé. Más adelante, concertó otro con Abraham, y lo cambió para darle uno nuevo a Moisés. Como la alianza mosaica no fue observada, otorgó otra en la última generación, como alianza definitiva que ya no habría de cambiarse.

         A Adán, Dios le había impuesto el precepto de que no comiera del árbol de la vida. Para Noé hizo aparecer el arco iris sobre las nubes. A Abraham le entregó la circuncisión, como señal para la posteridad. Moisés recibió el cordero pascual, como propiciación para el pueblo.

         Cada uno de estos pactos era diferente de los otros. De ahí que la auténtica circuncisión, y la que debía darse por buena, era aquella aludida por Jeremías, cuando dijo: "Quitad el prepucio de vuestros corazones". Si se mantuvo firme el pacto que Dios selló con Abraham, también éste fue firme y fiel, y no podrá añadírsele ninguna otra ley, ya tenga su origen en los que se hallan fuera de la ley, ya en los sometidos a ella.

         Dios dio a Moisés una ley con todos sus preceptos y observancias, mas como no la guardaron abrogó tanto la ley como sus preceptos. No obstante, prometió que daría una alianza nueva y distinta de la anterior, siendo él mismo el dador de ambas. Ésta es la alianza que prometió que daría: "Todos me conocerán, desde el pequeño al grande". En esta alianza ya no hay circuncisión de la carne, y mucho menos como señal del pueblo.

         Hermanos, Dios fue otorgando distintas leyes a lo largo de las varias generaciones, y dichas leyes estuvieron en vigor mientras a él le plugo. Cuando fueron quedando anticuadas, y de acuerdo con lo que el apóstol dice, "a través de muchas semejanzas el reino de Dios fue subsistiendo, en cada momento histórico de la antigüedad".

         Nuestro Dios es veraz, y sus preceptos son fidelísimos. Por eso, cada uno de los pactos se mantuvo firme en su tiempo y se comprobó como verdadero. De hecho, muchos circuncisos volvían de nuevo al Jordán para circuncidarse de nuevo, en ese bautismo que otorgaba la remisión de los pecados.

         Josué, hijo de Nun, circuncidó por segunda vez al pueblo con un cuchillo de piedra, cuando él y su pueblo atravesaron el Jordán. Jesús, nuestro salvador, circuncidó por segunda vez, con la circuncisión del corazón, a todas las gentes que creyeron en él y se purificaron con el bautismo, y lo hizo con "la espada de su palabra, más tajante que espada de doble filo".

         Josué, hijo de Nun, hizo pasar al pueblo a la tierra prometida. Jesús, nuestro salvador, prometió la tierra de la vida a todos los que estuvieran dispuestos a pasar el verdadero Jordán, creyeran y fueran circuncidados en su corazón.

         Bienaventurados, pues, quienes fueron circuncidados en el corazón y volvieron a nacer de las aguas de la segunda circuncisión. Éstos serán quienes reciban la herencia junto con Abraham, guía fiel y padre de todas las gentes, porque su fe le valió la justificación.

 Act: 25/02/26     @tiempo de cuaresma         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A