8 de Abril
Miércoles I de Pascua
San
Lucas
Hechos de Apóstoles 2, 22-41
Oficio, I
El día de Pentecostés se presentó Pedro con los Once, levantó la voz y dijo:
"Israelitas, os hablo de Jesús Nazareno, el hombre que Dios acreditó ante vosotros realizando por su medio los milagros, signos y prodigios que conocéis. Conforme al plan previsto y sancionado por Dios, os lo entregaron, y vosotros, por mano de paganos, lo matasteis en una cruz. Rompiendo las ataduras de la muerte, Dios lo resucitó, pues no era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio, como recuerda David: Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. Por eso se me alegra el corazón, exulta mi lengua y mi carne descansa esperanzada. Porque no me entregarás a la muerte ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. Me has enseñado el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia.
Hermanos, el patriarca David murió, lo enterraron, y su sepulcro todavía se conserva entre nosotros. Dios le había prometido sentar en su trono a un descendiente suyo, y por eso cuando dijo que no lo abandonaría a la muerte, y que su carne no conocería la corrupción, hablaba previendo la resurrección del mesías. Pues bien, Dios resucitó a este Jesús, y todos nosotros somos testigos.
Exaltado por la diestra de Dios, y según la promesa del Padre, Jesús ha derramado el Espíritu Santo. Esto es lo que estáis viendo y oyendo. David no subió al cielo, y sin embargo dijo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies. Por tanto, todo Israel esté cierto de que el mismo Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y mesías".
Estas palabras les traspasaron el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles: "¿Qué tenemos que hacer, hermanos?". Pedro les contestó: "Convertíos y bautizaos en nombre de Jesucristo, para que se os perdonen los pecados y recibáis el Espíritu Santo. La promesa vale también para vosotros y para vuestros hijos, así como para aquellos que llame el Señor, aunque estén lejos".
Con éstas y otras muchas razones, Pedro les urgía y exhortaba diciendo: "Escapad de esta generación perversa". Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día se les agregaron unos 3.000 judíos.
Act:
08/04/26
@tiempo
de pascua
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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