8 de Abril
Miércoles I de Pascua
Orígenes
Comentario de Romanos, IV, 7
Oficio, II
"Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios". Sí, hermanos, "aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra", pues el que se conduce de esta manera da pruebas de creer en el que resucitó a nuestro Señor Jesucristo de entre los muertos, y a éste tal fe se le cuenta en su haber.
Quien retiene en sí cualquier dosis de injusticia no puede apuntar en su haber la justicia, aunque crea en el que resucitó al Señor Jesús. ¿Por qué? Porque la injusticia no tiene nada en común con la justicia, como nada tiene que ver la luz con las tinieblas ni la vida con la muerte. Por tanto, los que creen en Cristo, y no se despojan de su vieja condición, y de sus obras injustas, no pueden apuntar en su haber la fe.
Lo mismo que al injusto no se le puede contar la justicia en su haber, así tampoco al impúdico la honestidad, al inicuo la equidad, al avaro la liberalidad ni al impío la piedad, mientras no deponga la vetusta vestimenta de los vicios y se revista de la "nueva condición creada según Dios, que se va renovando a imagen de su Creador hasta llegar a conocerlo".
Cristo "fue entregado por nuestros pecados" y "resucitó para nuestra justificación", para demostrarnos que también nosotros hemos de aborrecer y desechar todo aquello por lo que Cristo fue entregado. Si creemos que Cristo fue entregado por nuestros pecados, ¿cómo no considerar extraño y hostil todo tipo de pecado, por el que sabemos que nuestro Redentor fue entregado a la muerte? Si entablamos relaciones de interés o de amistad con el pecado, con ello demostramos no valorar debidamente la muerte de Cristo, y preferimos abrazamos a lo que él expugnó y venció.
Si hemos resucitado con Cristo, y andamos en una vida nueva, y vivimos según la justicia, Cristo resucitó para nuestra justificación. Si todavía no nos hemos despojado de la vieja condición humana, ni de sus injustas obras, Cristo no ha resucitado aún para nuestra justificación, ni fue entregado por nuestros pecados. Si estoy convencido de esto, ¿cómo amo lo que a él llevó a la muerte? Si creo que él ha resucitado para mi justificación, ¿cómo me deleito en la injusticia?
En definitiva, Cristo justifica únicamente a los que, a ejemplo de su resurrección, emprenden una nueva vida, y rechazan como causa de muerte los viejos vestidos de la injusticia y la iniquidad.
"Ya que hemos recibido la justificación por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo. Por él hemos obtenido el acceso a esta gracia en que estamos, y nos gloriamos, y nos apoyamos en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios". Para mejor penetrar el sentido de estas palabras, examinemos qué significa la palabra paz, porque según se dice hay paz donde nadie disiente, o nadie está en desacuerdo o no hay hostilidad.
Nosotros fuimos por un tiempo enemigos de Dios, y seguíamos las consignas del enemigo hostil (del diablo). Si ahora arrojamos sus armas, y hacemos las paces con Dios, Dios las hará con nosotros. Las hará gracias a nuestro Señor Jesucristo, quien nos reconcilió con Dios por la ofrenda de su sangre. Por tanto, si alguien está en paz con Dios, y ha sido reconciliado por la sangre de Cristo, que no se relacione en adelante con el enemigo de Dios.
Act:
08/04/26
@tiempo
de pascua
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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