11 de Abril
Sábado I de Pascua
San Lucas
Hechos de Apóstoles 4, 5-31
Oficio, I
Al día siguiente se reunieron en Jerusalén los jefes del pueblo, los senadores y los letrados. Entre ellos estaba el sumo sacerdote Anás, Caifás y Alejandro, y los demás que eran familia de sumos sacerdotes. Hicieron comparecer a Pedro y a Juan y les interrogaron: "¿Con qué poder o en nombre de quién habéis hecho eso?".
Pedro, lleno de Espíritu Santo, respondió: "Jefes del pueblo y senadores, escuchadme. Porque le hemos hecho un favor a un enfermo nos interrogáis hoy, para averiguar qué poder ha curado a ese hombre. Que quede bien que ha sido el nombre de Jesucristo Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos. Por su nombre, éste se presenta sano ante vosotros. Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular. Ningún otro puede salvar, ni bajo el cielo no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos".
Los presentes estaban sorprendidos al ver el aplomo de Pedro y Juan, sabiendo que eran hombres sin letras ni instrucción, y descubrieron que habían sido compañeros de Jesús. Viendo junto a ellos al hombre que habían curado, no encontraron respuesta. Les mandaron salir fuera del consejo, y se pusieron a deliberar: "¿Qué vamos a hacer con esta gente? Es evidente que han hecho un milagro, pues lo sabe toda Jerusalén y no podemos negarlo. Para evitar que se siga divulgando, les prohibiremos que vuelvan a mencionar a nadie ese nombre".
Los llamaron y les prohibieron absolutamente predicar y enseñar en nombre de Jesús. Pedro y Juan replicaron: "¿Puede aprobar Dios que os obedezcamos a vosotros, en vez de a él? Juzgadlo vosotros. Nosotros no podemos menos de contar lo que hemos visto y oído".
Repitiendo la prohibición, y al no encontrar la manera de castigarlos, los soltaron, porque el pueblo entero daba gloria a Dios por lo sucedido, ya que el hombre curado por el milagro tenía más de 40 años.
En cuanto les pusieron en libertad, Pedro y Juan volvieron al grupo de los suyos, y les contaron lo que les habían dicho los sumos sacerdotes y los senadores. Al oírlo, todos juntos invocaron a Dios en voz alta:
"Señor, tú hiciste el cielo, la tierra, el mar y todo lo que contiene. Tú inspiraste a tu siervo, nuestro padre David, para que dijera: ¿Por qué se amotinan las naciones, y los pueblos planean un fracaso? Se alían los reyes de la tierra, los príncipes conspiran contra el Señor y contra su mesías. Así fue cómo, en esta ciudad, se aliaron Herodes y Poncio Pilato con los gentiles y el pueblo de Israel contra tu siervo Jesús, tu Ungido. Realizaron el plan que tu autoridad había determinado. Ahora, Señor, mira cómo nos amenazan, y da a tus siervos valentía para anunciar tu palabra, mientras tu brazo realiza curaciones, signos y prodigios, por el nombre de tu siervo Jesús".
Al terminar la oración, tembló el lugar donde estaban reunidos, quedaron todos llenos del Espíritu Santo y anunciaron con valentía la palabra de Dios.
Act:
11/04/26
@tiempo
de pascua
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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