19 de Mayo

Martes VII de Pascua

San Lucas
Hechos de Apóstoles 26, 1-32

Oficio, I

         Llegado a Cesarea con Berenice, el rey Agripa dijo a Pablo: "Se te permite hablar en tu descargo". Pablo, extendiendo la mano, empezó su defensa:

Me considero dichoso de poder defenderme hoy ante ti, rey Agripa, de todos los cargos que me imputan los judíos. Mayormente porque tú eres experto en todo lo que a los judíos se refiere, lo mismo en sus costumbres que en sus controversias. Por eso te ruego que me escuches con paciencia.

Mi vida de joven, que pasé desde pequeño entre mi gente en Jerusalén, la conocen todos los judíos, y saben desde hace mucho, y si quisieran podrían atestiguarlo, que viví como fariseo, la secta más estricta de nuestra religión. Ahora estoy procesado por la esperanza en la promesa que Dios hizo a nuestros padres, ésa que nuestras doce tribus esperan alcanzar dando culto a Dios asiduamente, día y noche. De esa esperanza, majestad, hay judíos que me acusan. ¿Es que les parece increíble que Dios resucite a los muertos?

Yo pensaba que era mi deber combatir con todos los medios a Jesús Nazareno, y así lo hice en Jerusalén. Autorizado por los sumos sacerdotes, metí en la cárcel a muchos fieles, y cuando los ajusticiaban yo manifestaba mi aprobación. Repetidas veces, recorriendo todas las sinagogas, y ensañándome con ellos, intentaba hacerlos renegar. Mi furor llegó al extremo de perseguirlos incluso en las ciudades del extranjero.

En esto, yendo una vez camino de Damasco, autorizado y comisionado por los sumos sacerdotes, a mediodía vi por el camino una luz venida del cielo, más brillante que el sol, que relampagueaba en torno mío y de mis compañeros de viaje. Caímos todos por tierra, y oí una voz que me decía en hebreo: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Peor para ti si das coces contra el pincho". Yo pregunté: "¿Quién eres, Señor?".

El Señor me dijo: "Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Anda, levántate y ponte en pie. Me he aparecido a ti para elegirte como servidor, y testigo de que me has visto hoy y de lo que te revelaré en adelante. Te salvaré de tu pueblo y de los gentiles, a quienes te envío para que les abras los ojos, y se vuelvan de las tinieblas a la luz, y del dominio de Satanás a Dios, y creyendo en mí obtengan el perdón de los pecados y parte en la herencia de los consagrados".

Yo, rey Agripa, no he sido desobediente a la visión celeste. Al contrario, a todos les he predicado que se arrepientan y se conviertan a Dios, portándose como corresponde al arrepentido. Lo he hecho en primer lugar a los de Damasco, Jerusalén y toda la comarca de Judea, y luego a los paganos. Por este motivo me prendieron los judíos, estando yo en el templo, y trataron de asesinarme.

Favorecido por la protección de Dios, me he mantenido hasta hoy dando testimonio a grandes y pequeños. No añado nada a lo que predijeron los profetas y Moisés, sobre todo cuando digo que el mesías tenía que padecer y ser el primero de los muertos, anunciando su nombre a su pueblo y a los paganos".

         En este punto de la defensa de Pablo, Festo exclamó a voz en cuello: "¡Estás loco, Pablo! ¡Tanto saber te trastorna el juicio!". Pablo contestó: "No estoy loco, excelentísimo Festo, y mis palabras son verdaderas y sensatas. El rey entiende de estas cuestiones, y por eso le hablo francamente. No puedo creer que él ignore nada de esto, pues no ha sucedido en un rincón. ¿Das fe a los profetas, rey Agripa? Estoy seguro de que sí".

         Agripa dijo a Pablo: "Por poco me convences a hacerme cristiano". Pablo le contestó: "Por poco o por mucho, quisiera Dios que no sólo tú, sino todos los que hoy me escucháis, fuerais lo mismo que yo soy, cadenas aparte".

         Se levantaron el rey, el gobernador, Berenice y los demás participantes en la sesión, y al retirarse comentaban: "Este hombre no hace nada que merezca muerte o prisión". Agripa dijo a Festo: "Si no fuera porque ha apelado al emperador, se le podría poner en libertad".

 Act: 19/05/26     @tiempo de pascua         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A