22 de Mayo
Viernes VII de Pascua
San
Lucas
Hechos de Apóstoles 28,
1-14
Oficio, I
Una vez a salvo averiguamos que la isla se llamaba Malta. Los indígenas nos trataron con una humanidad poco común. Como estaba lloviendo y hacía frío, encendieron una hoguera y nos invitaron a acercarnos. Pablo recogió una brazada de ramas secas y la echó en la hoguera, y una víbora, huyendo del fuego, se le enganchó en la mano.
Los indígenas, al ver el animal colgándole de la mano, comentaban: "Seguro que este individuo es un asesino. Se ha escapado del mar, pero la justicia divina no le consiente vivir". Esperaban que de un momento a otro se hincharía y caería muerto de repente, mas viendo que no le pasaba nada anormal (cuando Pablo se sacudió el animal, como si nada), cambiaron de parecer y empezaron a decir que era un dios.
En los alrededores tenía una finca el principal de la isla, que se llamaba Publio. Nos recibió y nos hospedó 3 días amablemente. El padre de Publio estaba en cama con fiebre y disentería. Por ello, Pablo entró a verlo, rezó, le impuso las manos y lo curó. Como consecuencia de esto, los enfermos de la isla acudieron, y Pablo los curó. Nos colmaron de atenciones y, al hacernos a la mar, nos proveyeron de todo lo necesario.
Al cabo de 3 meses zarpamos en un barco que había invernado en la isla de Malta. Era de Alejandría y llevaba por mascarón a Cástor y Pólux. Tocamos en Siracusa y nos detuvimos 3 días. Desde allí, costeando, arribamos a Reggio. Al día siguiente se levantó viento sur y llegamos en 2 días a Pozzuoli. Allí encontramos algunos hermanos que nos invitaron a pasar 7 días con ellos, tras lo cual salimos para Roma.
Act:
22/05/26
@tiempo
de pascua
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M
E
R C A B A
M U R C I A
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