15 de Febrero
Domingo VI Ordinario
San Ambrosio de Milán
Sobre Filipenses, I
Oficio, II
La misericordia divina, para bien de nuestras almas, nos llama a los goces de la felicidad eterna, como bien recuerda el apóstol al decir: "Estad siempre alegres en el Señor". Las alegrías de este mundo conducen a la tristeza eterna, mientras que las alegrías que vienen de Dios durarán siempre y conducirán a los goces eternos, para quienes perseveren. Por eso añade el apóstol: "Os lo repito, estad alegres".
Se nos exhorta a que nuestra alegría, según Dios y según el cumplimiento de sus mandatos, se acreciente cada día más y más. Cuanto más nos esforcemos en este mundo por vivir entregados al cumplimiento de los mandatos divinos, tanto más felices seremos en la otra vida y tanto mayor será nuestra gloria ante Dios.
"Que vuestra mesura la conozca todo el mundo". Es decir, que vuestra santidad de vida sea patente no sólo ante Dios, sino también ante los hombres. Sí, así seremos ejemplo de modestia y sobriedad para todos los que en la tierra conviven con nosotros, y vendremos a ser imagen del bien obrar ante Dios y los hombres.
"Nada os preocupe, pues el Señor está cerca de los que lo invocan sinceramente". Es decir, de los que acuden a él con fe recta, esperanza firme y caridad perfecta. En efecto, él sabe lo que necesitamos (ya antes de que se lo pidamos), y está dispuesto a venir en ayuda de nuestras necesidades (si le servimos fielmente).
No debemos preocuparnos, por ello, de los males que pudieran sobrevenirnos, pues sabemos que Dios es nuestro defensor, y no está lejos de nosotros, según aquello que se dice en el salmo: "El Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos. Aunque el justo sufra muchos males, de todos lo libra el Señor". Si procuramos observar lo que él nos manda, él no tardará en darnos lo que prometió.
"En toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios". Sí, no sea que, afligidos por la tribulación, nuestras peticiones sean hechas (Dios no lo permita) con tristeza o estén mezcladas con murmuraciones. Por el contrario, oremos con paciencia y alegría, dando constantemente gracias a Dios por todo.
Act:
15/02/26
@tiempo
ordinario
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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