16 de Febrero

Lunes VI Ordinario

San Pablo
Carta I a los Tesalonicenses 2,13-3,13

Oficio, I

         Hermanos, no cesamos de dar gracias a Dios, porque al recibir la palabra de Dios, que os predicarnos, la acogisteis no como palabra de hombre sino, cual es en verdad, como palabra de Dios, que permanece operante en los creyentes.

         Vosotros, hermanos, sois imitadores de las iglesias de Dios en Judea, pues han sido vuestros propios compatriotas quienes os han hecho sufrir. En efecto, muchos judíos sufrieron a manos de sus compatriotas, esos que mataron al Señor Jesús y a los profetas, y nos persiguieron a nosotros.

         Esos judíos no agradan a Dios, y son enemigos de los hombres. Esos judíos estorban que hablemos a los gentiles para que se salven, y colman en todo tiempo la medida de sus pecados. Por eso el castigo divino los cogerá de lleno.

         Hermanos, al poco de vernos privados de vosotros (lejos físicamente, mas no en el corazón) redoblamos los esfuerzos para ir a veros personalmente. Nos propusimos haceros una visita (en particular yo, Pablo, más de una vez), pero Satanás nos cortó el paso. Al fin y al cabo, ¿quién sino vosotros sois nuestra esperanza, nuestra alegría y nuestra honrosa corona ante nuestro Señor Jesús cuando él venga? Sí, nuestra gloria y alegría sois vosotros.

         No pudiendo aguantar más, preferí quedarme solo en Atenas, y mandé a Timoteo para que afianzase y alentase vuestra fe, y ninguno titubease en las dificultades presentes, pues sabéis bien que ése es nuestro destino. También envié a otro a que se informara de cómo andaba vuestra fe, temiendo que os hubiera tentado el tentador y que nuestras fatigas hubieran resultado inútiles.

         Timoteo acaba de llegar, y nos ha dado buenas noticias de vuestra fe y amor mutuo, añadiendo que conserváis buen recuerdo de nosotros y que tenéis ganas de vernos. En medio de nuestros aprietos y luchas, hermanos, vosotros nos animáis, sabiendo que os mantenéis fieles al Señor. ¡Cuánta alegría gozamos delante de Dios, por causa vuestra! Y no sólo eso, sino que día y noche oramos para veros cara a cara y remediar las deficiencias de vuestra fe.

         Que el Señor os colme y os haga rebosar, de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos. Que él os fortalezca internamente, para que cuando vuelva os presente santos e irreprensibles ante el Padre.

 Act: 16/02/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A