13 de Mayo

Miércoles VI de Pascua

San Lucas
Hechos de Apóstoles 21,40-22,21

Oficio, I

         Se hizo un gran silencio, y Pablo dirigió la palabra a los judíos de Jerusalén, en su propia lengua: "Padres y hermanos míos, escuchad la defensa que os presento ahora". Al oír que les hablaba en su lengua, el silencio se hizo aún mayor. Pablo continuó:

Yo soy judío, nací en Tarso de Cilicia y me crié en esta ciudad. Fui alumno de Gamaliel y aprendí hasta el último detalle de la ley de nuestros padres. He servido a Dios con tanto fervor como vosotros mostráis ahora. Yo perseguí a muerte este nuevo camino, y metí en la cárcel, encadenados, a hombres y mujeres. Testigos de esto son el mismo sumo sacerdote y el Senado. Ellos me dieron cartas pera los hermanos de Damasco, y fui allí para traer presos a Jerusalén a los que encontrase, para que los condenaran.

En el viaje, cerca ya de Damasco, hacia mediodía, un relámpago me envolvió con su resplandor, caí por tierra y oí una voz que me decía: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?". Yo pregunté: "¿Quién eres, Señor?". Me respondió: "Yo soy Jesús Nazareno, a quien tú persigues". Mis compañeros vieron el resplandor, pero no comprendieron lo que decía la voz. Yo pregunté: "¿Qué debo hacer, Señor?". El Señor me respondió: "Levántate, sigue hasta Damasco y allí te dirán lo que tienes que hacer".

Como yo no veía, cegado por el resplandor del relámpago, mis compañeros me llevaron de la mano a Damasco. Un cierto Ananías, devoto de la ley, recomendado por todos los judíos de la ciudad, vino a verme, se puso a mi lado y me dijo: "Saulo, hermano, recobra la vista". Inmediatamente recobré la vista y lo vi. Él me dijo: "El Dios de nuestros padres te ha elegido para que conozcas su voluntad, vieras al Justo y oyeras su voz, porque vas a ser testigo ante todos los hombres de lo que has visto y oído. No pierdas más tiempo, sino levántate y recibe el bautismo. La invocación de su nombre lavará tus pecados".

Yo regresé a Jerusalén. Estando en el templo caí en éxtasis, y lo vi a él que me decía: "Date prisa y vete de Jerusalén, porque no van a aceptar tu testimonio acerca de mí". Yo repliqué: "Señor, ellos saben que yo iba por las sinagogas para encarcelar a tus fieles y azotarlos. Además, cuando se derramó la sangre de Esteban, yo estaba presente, aprobando aquello y guardando la ropa de los que lo mataban". Con todo, él me dijo: "Vete, que yo te voy a enviar a pueblos lejanos".

 Act: 13/05/26     @tiempo de pascua         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A