8 de Febrero
Domingo V Ordinario
Pentateuco
Génesis 39, 1-23
Oficio, I
Cuando José fue llevado a Egipto, un egipcio ministro y mayordomo del faraón, llamado Putifar, se lo compró a los ismaelitas que lo habían traído.
El Señor estaba con José y le dio suerte, de modo que lo dejaron en casa de su amo egipcio. Su amo, viendo que el Señor estaba con él, y que hacía prosperar todo lo que emprendía, le tomó afecto y lo puso a su servicio personal, poniéndolo al frente de su casa y encomendándole todas sus cosas.
Desde que lo puso al frente de su casa, y de todo lo suyo, el Señor bendijo la casa del egipcio en atención a José, y vino la bendición del Señor sobre todo lo que poseía, en casa y en el campo. Putifar lo puso todo en manos de José, sin preocuparse de otra cosa que del pan que comía. José era guapo y de buen tipo.
Pasado cierto tiempo, la mujer del amo puso los ojos en José, y le propuso: "Acuéstate conmigo". José rehusó, diciendo a la mujer del amo: "Mira, mi amo ha puesto todo lo suyo en mis manos, y no ejerce en su casa más autoridad que yo, y no se ha reservado nada sino a ti, que eres su mujer. ¿Cómo voy a cometer yo semejante crimen, pecando contra Dios?".
Ella insistió un día y otro para que se acostase con ella, pero él no le hacía caso. Un día de tantos, entró él en casa a despachar sus asuntos, y no estaba en casa ninguno de los empleados. Ella lo agarró por el traje y le dijo: "Acuéstate conmigo". José soltó el traje en sus manos y salió afuera corriendo.
La mujer de Putifar, al ver que José le había dejado el traje en la mano y había corrido afuera, llamó a los criados y les dijo: "Mirad, este hebreo se está aprovechando de nosotros. Ha entrado en mi habitación para acostarse conmigo, pero yo he gritado fuerte. Al oír que yo levantaba la voz y gritaba, él soltó el traje y salió afuera corriendo". Y retuvo consigo el manto.
Cuando volvió a casa Putifar, su mujer le dijo: "El esclavo hebreo que trajiste ha entrado en mi habitación para aprovecharse de mí. Yo alcé la voz y grité, y él dejó el traje y salió corriendo". Cuando el marido oyó la historia que le contaba su mujer, montó en cólera, tomó a José y lo metió en la cárcel, donde estaban los presos del rey. Así fue a parar José a la cárcel.
El Señor estaba con José, le concedió favores e hizo que cayese en gracia al jefe de la cárcel. Éste encomendó a José todos los presos de la cárcel, de modo que todo se hacía allí según su deseo. El jefe de la cárcel no vigilaba nada de lo que estaba a su cargo, pues el Señor estaba con José, y cuanto éste emprendía prosperaba.
Act:
08/02/26
@tiempo
ordinario
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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