26 de Marzo
Jueves V de Cuaresma
Dídimo de Alejandría
Sobre la Trinidad, II, 13-14
Oficio, II
La piscina es la oficina de la Trinidad para la salvación de los hombres, y a los que en ella se lavan los cura de la mordedura de la serpiente. En ella recibimos la distribución de todos los carismas. En ella se refrendan y se suscriben las gracias del paraíso celestial. En ella, el que creó nuestra alma la toma por esposa, conforme al dicho de Pablo: "Quise desposaros con un solo marido, presentándoos a Cristo como una virgen fiel".
¿Por qué no mencionar, siquiera brevemente, lo más grande y sublime que hay en ella? Aquel a quien los ángeles en el cielo no osan llamar Padre, nosotros aprendemos a llamarlo así en la tierra, y sin temor alguno. Esto es lo que canta el salmista en el Salmo 26: "Mi padre y mi madre me abandonaron", que es como si dijera: Adán y Eva no mantuvieron la inmortalidad.
Cuando se dice "el Señor me recoge" es como si dijera: Me ha dado a la piscina por madre, al Altísimo por padre, y por hermano al Salvador, que por nosotros fue bautizado. Ahora estoy ya regenerado y salvado, pues ya no oigo "llorad al muerto" o "se ha extinguido la luz", sino aquella voz tan deseada: "Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré". Sí, nos aliviará ungiendo y lavando, y vistiendo a cada uno con toda su persona, y alimentando con su cuerpo y mi sangre.
Conociendo la Santísima Trinidad la debilidad y fragilidad del género humano, al producir de la nada el húmedo elemento, dispuso el remedio para los hombres y la salud que habría de obtenerse a través del agua. Por eso consta que el Espíritu Santo, cuando "se cernía sobre las aguas", en ese mismo momento las santificó, les comunicó una fuerza vital y las fecundó.
Esto queda suficientemente demostrado por el hecho de que, al bautizarse el Señor, apareció el Espíritu Santo sobre las aguas del Jordán y "se posó sobre él". Apareció en aquella ocasión en forma de paloma, por ser éste un animal simple del que dice el Señor: "Sed sencillos como palomas".
También el diluvio, que purificó el mundo de su inveterada perversión, preanunciaba en cierto modo la expiación de los pecados que había de operarse a través de la piscina sagrada.
El mismo arca de Noé, que salvó a los que en ella entraron, era imagen de la venerable Iglesia y de la feliz esperanza que en ella tiene su origen. Y la paloma, que trajo al arca una hoja de olivo y anunció que la tierra estaba ya seca, significaba la venida del Espíritu Santo y la reconciliación con el cielo, y de ahí que el olivo sea símbolo de la paz.
Igualmente el Mar Rojo, que acogió a los israelitas que no vacilaron ni dudaron, y los liberó de los males que les esperaban en Egipto de parte del faraón y de su ejército, era un símbolo de la salvación que nosotros conseguimos en el bautismo.
Act:
26/03/26
@tiempo
de cuaresma
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
![]()