12 de Febrero

Jueves V Ordinario

Pentateuco
Génesis 44, 1-20.30-34

Oficio, I

         José encargó a su mayordomo, en referencia a sus hermanos de Canaán: "Llénales los sacos de víveres, todo lo que quepa, y pon el dinero en la boca de cada saco, y mi copa de plata la metes en el saco del menor, junto con su dinero". El mayordomo hizo lo que le mandaban.

         Al amanecer, los hermanos se despidieron y salieron con los asnos. Apenas salidos, y cuando no se habían alejado de la ciudad, José dijo al mayordomo: "Sal en persecución de esos hombres y, cuando los alcances, diles: ¿Por qué me habéis pagado mal por bien? ¿Por qué habéis robado la copa de plata en que bebe mi señor, y con la que suele adivinar? Os habéis portado mal".

         Cuando el mayordomo dio alcance a los hermanos de José, les repitió las palabras. Ellos replicaron: "¿Por qué habla así nuestro señor? ¡Lejos de tus siervos obrar de tal manera! Mira, el dinero que habíamos encontrado en los sacos te lo trajimos desde la tierra de Canaán. ¿Por qué íbamos a robar en casa de tu amo oro o plata? Si se la encuentras a uno de tus siervos, que muera, y nosotros seremos esclavos de nuestro señor". El mayordomo dijo: "De acuerdo. Aquel a quien se la encuentre será mi esclavo, y los demás quedarán libres".

         Cada uno bajó aprisa su saco, lo puso en tierra y lo abrió. El mayordomo comenzó a examinarlos, empezando por el del mayor y terminando por el del menor, y encontró la copa en el saco de Benjamín. Ellos se rasgaron los vestidos, cargaron de nuevo los asnos y volvieron a la ciudad.

         Judá y sus hermanos entraron en casa de José, y se echaron por tierra ante él. José les dijo: "¿Qué manera es ésa de portarse? ¿No sabíais que uno como yo es capaz de adivinar?". Judá le contestó: "¿Qué podemos responder a nuestro señor? ¿Cómo probar nuestra inocencia? Dios ha descubierto la culpa de tus siervos. Esclavos somos de nuestro señor, lo mismo que aquel en cuyo poder se encontró la copa". José le dijo: "Lejos de mí obrar de tal manera. Aquel en cuyo poder se encontró la copa será mi esclavo, y los demás volveréis en paz a casa de vuestro padre".

         Entonces Judá se acercó y dijo: "Permite a tu siervo hablar en presencia de su señor. No se enfade mi señor conmigo, pues eres como el faraón. Mi señor interrogó a sus siervos: ¿Tenéis padre o algún hermano?, y respondimos a mi señor: Tenemos un padre anciano, y un hijo pequeño que le ha nacido en la vejez, pues un hermano suyo murió y sólo le queda éste de aquella mujer. Ahora, pues, si vuelvo a mi padre sin llevar conmigo al muchacho, a quien quiere con toda el alma, él morirá, y tu siervo habrá dado con las canas de mi padre en el sepulcro. Además, tu siervo ha salido fiador por el muchacho ante mi padre, jurando: Si no te lo traigo, rompes conmigo para siempre. Ahora, pues, deja que tu siervo se quede como esclavo de mi señor en lugar del muchacho, y que él vuelva con sus hermanos. ¿Cómo puedo yo volver a mi padre sin llevar conmigo al muchacho, y contemplar la desgracia que se abatirá sobre mi padre?".

 Act: 12/02/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A