7 de Mayo

Jueves V de Pascua

San Lucas
Hechos de Apóstoles 19, 1-20

Oficio, I

         Mientras Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó la meseta y llegó a Efeso. Allí encontró unos discípulos y les preguntó: "¿Recibisteis el Espíritu Santo al aceptar la fe?". Contestaron: "Ni siquiera hemos oído hablar de un Espíritu Santo". Pablo les volvió a preguntar: "Entonces, ¿qué bautismo habéis recibido?". Respondieron: "El bautismo de Juan". Pablo les dijo: "El bautismo de Juan era signo de conversión, y él decía al pueblo que creyesen en el que iba a venir después. Es decir, en Jesús".

         Al oír esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús. Cuando Pablo les impuso las manos, bajó sobre ellos el Espíritu Santo y se pusieron a hablar en lenguas y a profetizar. Eran en total unos doce hombres.

         Pablo habló en público del reino de Dios durante tres meses, y en la sinagoga trató de persuadir a los judíos. Como algunos se obstinaban en no dejarse convencer, y desacreditaban el camino delante de la asamblea, Pablo prescindió de ellos y formó un grupo aparte con los discípulos, teniendo conversaciones todos los días en la escuela de Tirano.

         Esto duró dos años, y todos los habitantes de la provincia de Asia, lo mismo judíos que griegos, pudieron escuchar el mensaje del Señor. Dios hacía por medio de Pablo prodigios extraordinarios, hasta el punto que bastaba aplicar a los enfermos pañuelos, o prendas que él llevaba encima, para ahuyentar las enfermedades y expulsar los espíritus malos.

         Algunos exorcistas judíos deambulantes probaron también a invocar el nombre del Señor Jesús sobre los poseídos, diciéndoles: "Os conjuro por ese Jesús que Pablo predica". Entre los que hacían esto estaban siete hijos de un tal Escevas, sumo sacerdote judío, pero el espíritu maligno les replicó: "A Jesús lo conozco, y sé quién es Pabló, pero vosotros ¿quiénes sois?".

         El poseído por el espíritu maligno se abalanzó de un salto sobre los hijos de Escevas y les pudo, acogotándolos a todos, de modo que huyeron de su casa desnudos y malheridos. El suceso se divulgó entre los habitantes de Efeso, lo mismo entre judíos que griegos, y todos quedaban espantados y proclamaban la grandeza del Señor Jesús.

         Muchos de los que ya creían iban a confesar públicamente sus malas prácticas, y buen número de los que habían practicado la magia hicieron un montón con los libros y los quemaron a la vista de todos. Calculado el precio de los libros, resultó ser 50.000 monedas de plata. Así, con el poder del Señor, el mensaje se difundía vigorosamente.

 Act: 07/05/26     @tiempo de pascua         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A