10 de Febrero

Martes V Ordinario

Pentateuco
Génesis 41, 56ss

Oficio, I

         Cuando el hambre cubrió toda la tierra, José abrió los graneros y repartió raciones a los egipcios, mientras arreciaba el hambre en Egipto. De todos los países venían a Egipto a comprarle a José, porque el hambre arreciaba en toda la tierra. Enterado Jacob de que había grano en Egipto, dijo a sus hijos: "¿A qué esperáis? He oído decir que hay grano en Egipto. Bajad allá y comprad grano, a ver si conservamos la vida y no morimos".

         Los diez hermanos de José bajaron a comprar grano en Egipto. Jacob no dejó marchar a Benjamín con sus hermanos, temiendo que le sucediera una desgracia. Los hijos de Israel bajaron a comprar grano, pues, a Egipto. En Egipto mandaba José, y distribuía las raciones a todo el mundo. Vinieron, pues, los hermanos de José, y se postraron ante él rostro en tierra.

         Al ver a sus hermanos, José los reconoció, pero él no se dio a conocer, sino que les habló duramente: "¿De dónde venís?". Contestaron: "De la tierra de Canaán, a comprar provisiones". José les dijo: "¡Sois espías, y habéis venido a observar las zonas desguarnecidas del país!".

         Los hijos de Jacob contestaron: "No es así, señor. Tus siervos han venido a comprar provisiones. Somos todos hijos de un mismo padre y gente honrada. Tus siervos no son espías". José insistió: "No es cierto. Habéis venido a observar las zonas desguarnecidas del país". Ellos respondieron: "Éramos doce hermanos, hijos de un mismo padre, en tierra de Canaán. El menor se ha quedado con su padre, y el otro ha desaparecido".

         José les dijo: "Lo que yo os decía. Sois espías, y por eso os pondré a prueba. No saldréis de aquí, por vida del faraón, si primero no me traéis a vuestro hermano menor. Despachad a uno de vosotros por su hermano, mientras los demás quedáis presos, y probaréis que vuestras palabras son verdaderas. De lo contrario, por la vida del faraón, que sois espías". Y los hizo detener durante tres días.

         Al tercer día, José reunió a los hijos de Jacob y les dijo: "Yo temo a Dios, y por eso haréis lo siguiente y salvaréis la vida. Si sois gente honrada, uno de vosotros quedará aquí encarcelado, y los demás irán a llevar víveres a vuestras familias hambrientas. Después me traeréis a vuestro hermano menor, y así probaréis que habéis dicho la verdad y no moriréis".

         Ellos aceptaron, y se decían: "Estamos pagando el delito contra nuestro hermano, cuando le veíamos suplicarnos angustiado y no le hicimos caso. Por eso nos sucede esta desgracia". Intervino Rubén, diciendo: "¿No os decía yo: No pequéis contra el muchacho, y no me hicisteis caso? Ahora nos piden cuentas de su sangre".

         Ellos no sabían que José les entendía, pues había usado intérprete. Por eso se retiró y lloró, y después volvió a ellos, escogió a Simeón y le hizo encadenar en su presencia. José mandó que les llenasen los sacos de grano, que metieran el dinero pagado en cada saco y que les dieran provisiones para el camino.

         Así se hizo. Los hijos de Jacob cargaron el grano en los asnos, y se volvieron a Canaán.

 Act: 10/02/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A