12 de Febrero
Miércoles V Ordinario
San
Pablo
Carta I a los Corintios 3, 1-23
Oficio, I
Por mi parte, hermanos, no pude hablaros como a hombres de espíritu, sino como a gente débil, como a cristianos todavía en la infancia. Por eso os alimenté con leche y no con comida, porque no estabais para más. Por supuesto, tampoco lo estáis ahora, pues seguís los bajos instintos, y mientras haya entre vosotros envidias y contiendas, es que os guían los bajos instintos y procedéis como gente cualquiera.
Cuando uno dice "yo estoy por Pablo" y otro "yo por Apolo", ¿no sois como cualquiera? A fin de cuentas, ¿qué es Apolo y qué es Pablo? Agentes de Dios que os llevaron a la fe, cada uno como le encargó el Señor. Yo planté, Apolo regó, pero fue Dios quien hizo crecer.
Por tanto, el que planta no significa nada, ni el que riega tampoco, sino que el que cuenta el que hace crecer (es decir, Dios). El que planta y el que riega son una misma cosa, y cada uno recibirá el salario según lo que haya trabajado. Nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros campo de Dios y edificio de Dios.
Conforme al don que Dios me ha dado, como hábil arquitecto yo coloqué el cimiento, pero otro levanta el edificio. Mire cada uno cómo construye, porque nadie puede poner otro cimiento del ya puesto, que es Jesucristo. Encima de ese cimiento hay quienes edifican con oro, plata y piedras preciosas, y hay quienes lo hacen con madera, heno y paja.
Lo que ha hecho cada uno saldrá a la luz, y el día del juicio lo manifestará, porque ese día despuntará con fuego y el fuego pondrá a prueba la calidad de cada construcción. Si la obra de uno resiste, recibirá su paga; si se quema, la perderá. Él sí saldrá con vida, pero como quien escapa de un incendio.
¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo de Dios es santo, y ese templo sois vosotros.
Que nadie se engañe. Si alguno de vosotros se cree sabio en este mundo, que se haga necio para llegar a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios, como está escrito: "Él caza a los sabios en su astucia", y también: "El Señor penetra los pensamientos de los sabios y conoce que son vanos".
Así pues, que nadie se gloríe en los hombres, pues todo es vuestro (Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, lo presente, lo futuro). Todo es vuestro, vosotros de Cristo y Cristo de Dios.
Act:
12/02/25
@tiempo
ordinario
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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