11 de Febrero
Miércoles V Ordinario
Pentateuco
Génesis 43,1-11-17.26-34
Oficio, I
El hambre apretaba en el país de Canaán. Cuando se terminaron los víveres que habían traído de Egipto, Israel dijo a sus hijos: "Volved a comprar provisiones". Judá le contestó: "Aquel hombre nos ha jurado: No os presentéis ante mí si no me traéis a vuestro hermano. Si permites a nuestro hermano venir con nosotros, bajaremos a comprarte provisiones. Si no lo dejas, no bajaremos, pues aquel hombre nos dijo: No os presentéis ante mí si no me traéis a vuestro hermano".
Israel les dijo: "¿Por qué me habéis dado este disgusto, al decirle que teníais otro hermano?". Contestaron: "Aquel hombre nos preguntaba por nosotros y por nuestra familia, diciendo: ¿Vive todavía vuestro padre? ¿Tenéis hermanos? Y nosotros respondimos a sus preguntas. ¿Cómo íbamos a suponer que nos iba a decir que lleváramos a nuestro hermano?".
Judá dijo a su padre Israel: "Deja que el muchacho venga conmigo, porque yendo podremos salvar la vida. De lo contrario, moriremos tú, nosotros y los niños. Yo salgo fiador de él, y a mí me pedirás cuentas de él. Si no te lo traigo y lo pongo delante de ti, rompe conmigo para siempre. Si no hubiéramos dado largas, ya estaríamos de vuelta la segunda vez".
Israel, su padre, les respondió: "Si no hay más remedio, hacedlo. Tomad productos del país en vuestras vasijas y llevádselos como regalo a aquel hombre. Tomad a vuestro hermano y volved a visitar a aquel hombre. Que el Dios todopoderoso lo haga compadecerse de vosotros, y os suelte a vuestro hermano y deje a Benjamín. Si tengo que quedarme solo, me quedaré".
Ellos tomaron consigo los regalos, doble cantidad de dinero y a Benjamín. Se encaminaron a Egipto y se presentaron a José. Cuando José vio a Benjamín, dijo a su mayordomo: "Hazlos entrar en casa, y que maten y guisen, pues al mediodía comerán conmigo". El mayordomo hizo lo que mandó José, y los hizo entrar en casa de José.
Cuando José entró en casa, ellos le presentaron los regalos que habían traído, y se postraron en tierra. José les preguntó: "¿Qué tal estáis? ¿Qué tal está vuestro viejo padre, del que me hablasteis? ¿Vive todavía?". Contestaron: "Tu siervo, nuestro padre, está bien, vive todavía". Y se inclinaron y se postraron.
Alzando la vista, José vio a Benjamín, su hermano, hijo de su madre, y preguntó: "¿Es éste el hermano menor, de quien me hablasteis?". Y añadió: "Dios te dé su favor, hijo mío". Enseguida, conmovido por su hermano, le vinieron ganas de llorar y, entrando en la alcoba, lloró allí. Después se lavó la cara, dominándose a sí mismo salió y ordenó: "Servid la comida".
Los sirvientes sirvieron a José por un lado, a ellos por otro y a los egipcios convidados por otro, pues los egipcios no pueden comer con los hebreos, ya que sería sacrilegio. Se sentaron todos frente a José, empezando por el primogénito y terminando por el menor, y se miraban asombrados. José les hacía pasar las porciones de su mesa, y la porción de Benjamín era cinco veces mayor. Así bebieron abundantemente con él.
Act:
11/02/26
@tiempo
ordinario
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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