6 de Mayo
Miércoles V de Pascua
San
Lucas
Hechos de Apóstoles 18, 1-28
Oficio, I
En aquellos días, Pablo dejó Atenas y fue a Corinto. Se encontró con un judío llamado Aquila, natural del Ponto, que poco antes había llegado de Italia con su mujer Priscila, porque Claudio había dado orden de que todos los judíos abandonasen Roma. Se juntó con ellos y, como conocía su oficio (eran tejedores de lona), trabajó con ellos en su casa.
Los sábados discutían en la sinagoga, procurando convencer a judíos y griegos. Cuando Silas y Timoteo bajaron de Macedonia, Pablo se dedicó enteramente a la palabra, testimoniando ante los judíos que Jesús era el mesías. Como éstos reaccionaban con blasfemias, Pablo sacudió su manto y les dijo: "Caiga vuestra sangre sobre vuestras cabezas. La culpa no es mía. Desde ahora iré a los paganos".
Cierto día, Pablo entró en casa de un tal Ticio Justo, que daba culto a Dios, y cuya casa estaba contigua a la sinagoga. Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su familia, y también muchos corintios escuchaban, creían y se bautizaban.
Una noche, el Señor le dijo a Pablo en una visión: "No temas, sigue hablando y no te calles, que yo estoy contigo y nadie se atreverá a hacerte daño. Muchos de esta ciudad son pueblo mío". Pablo se quedó allí un año y medio, explicándoles la palabra de Dios.
Siendo Galión procónsul de Acaya, los judíos se abalanzaron en masa contra Pablo y lo condujeron al tribunal, diciendo: "Este hombre induce a la gente a dar a Dios un culto contrario a la ley". Iba Pablo a tomar la palabra, cuando Galión dijo a los judíos: "Judíos, si se tratara de un crimen o de un delito grave, sería razón escucharos con paciencia. Si discutís de palabras, de nombres o de vuestra ley, arreglaos vosotros. Yo no quiero meterme a juez de esos asuntos". Y ordenó despejar el tribunal.
Los judíos, entonces, agarraron a Sóstenes, jefe de la sinagoga, y le dieron una paliza delante del tribunal. Galión no se dio por aludido.
Pablo se quedó en Corinto todavía algún tiempo. Luego se despidió de los hermanos y se embarcó para Siria con Priscila y Aquila. En Cencreas se afeitó la cabeza, porque había hecho un voto.
Al llegar a Efeso, Pablo se separó de Priscila y Aquila y fue a la sinagoga, donde se puso a hablar con los judíos. Le pidieron que se quedara más tiempo, pero no accedió y se despidió diciendo: "Ya volveré por aquí, si Dios quiere". Zarpando en Efeso, Pablo desembarcó en Cesarea, subió a saludar a la comunidad y luego bajó a Antioquía.
Pasado algún tiempo, Pablo emprendió otro viaje, y recorrió Galacia y Frigia animando a los discípulos.
Llegó a Efeso un judío llamado Apolo, natural de Alejandría, hombre elocuente y muy versado en la Escritura. Lo habían instruido en el camino del Señor, y era muy entusiasta, aunque no conocía más que el bautismo de Juan. Eso sí, exponía la vida de Jesús con mucha exactitud.
Apolo se puso a hablar públicamente en la sinagoga. Cuando lo oyeron, Priscila y Aquila lo tomaron por su cuenta y le explicaron con más detalle el camino del Señor.
Pablo decidió pasar a Acaya, y los hermanos de allí se animaron mucho. Su presencia, con la ayuda de la gracia, contribuyó mucho al provecho de los creyentes. Además, Pablo rebatía vigorosamente a los judíos en público, demostrando con la Escritura que Jesús era el mesías.
Act:
06/05/26
@tiempo
de pascua
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
![]()