13 de Febrero

Viernes V Ordinario

Pentateuco
Génesis 45,1-15.21; 46, 7

Oficio, I

         José no pudo contenerse en presencia de su corte, y ordenó: "Salid todos de mi presencia". Entonces se dio a conocer a sus hermanos. Rompió a llorar fuerte, de modo que los egipcios lo oyeron y la noticia llegó a casa del faraón. José dijo a sus hermanos: "Yo soy José. ¿Vive todavía mi padre?". Sus hermanos, perplejos, se quedaron sin respuesta.

         José dijo a sus hermanos: "Acercaos a mí". Se acercaron, y José les repitió: "Yo soy José, vuestro hermano, el que vendisteis a los egipcios. Ahora no os preocupéis ni os pese el haberme vendido aquí, pues para salvación me envió Dios delante de vosotros. Llevamos dos años de hambre en el país, y nos quedan cinco años sin siembra ni siega. Dios me envió por delante para que podáis sobrevivir en este país, salvando vuestras vidas de modo admirable. Por eso no fuisteis vosotros quienes me enviasteis acá, sino Dios. Él me hizo ministro del faraón, señor de su casa y gobernador de todo Egipto. Aprisa, subid a casa de mi padre y decidle: Dios me ha hecho señor de Egipto, baja aquí a estar conmigo sin tardar. Habitarás en la tierra de Gosén, estarás cerca de mí, tú con tus hijos y nietos, con tus ovejas, vacas y todas tus posesiones. Yo te mantendré allí, porque quedan cinco años de hambre, para que no te falte nada ni a ti, ni a tu familia, ni a los tuyos. Vosotros estáis viendo, y también Benjamín está viendo, que os hablo yo en persona. Contadle a mi padre todo mi poder en Egipto y todo lo que habéis visto, y traed pronto acá a mi padre".

         Echándose al cuello de Benjamín, José rompió a llorar, y lo mismo hizo Benjamín. Después besó, llorando, a todos sus hermanos, y sólo entonces le hablaron sus hermanos.

         Así lo hicieron los hijos de Israel. José les dio carros, según las órdenes del faraón, y provisiones para el viaje. Además, dio a cada uno una muda de ropa y a Benjamín 300 monedas y 5 mudas. A su padre le envió 10 asnos cargados de productos de Egipto, 10 borricas cargadas de grano y vituallas para el viaje. Cuando los hermanos se despidieron para marcharse, José les dijo: "No riñáis por el camino".

         Los hijos de Israel salieron de Egipto, llegaron a tierra de Canaán, a casa de su padre Jacob, y le dieron la noticia: "José está vivo y es gobernador de Egipto".

         Jacob se quedó frío, sin poder creerlo. Le contaron todo lo que les había dicho José, y cuando vio los carros que José había enviado para transportarlo, recobró el aliento y dijo: "¡Basta! Está vivo mi hijo José. Iré a verlo antes de morir".

         Israel, con todo lo suyo, se puso en camino. Llegó a Berseba, y allí ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac. Dios le dijo a Israel en una visión de noche: "Jacob, Jacob. Yo soy Dios, el Dios de tu padre. No temas bajar a Egipto, porque allí te convertiré en un pueblo numeroso. Yo bajaré contigo a Egipto y yo te haré subir, y José cerrará tus ojos".

         Al salir Jacob de Berseba, los hijos de Israel hicieron montar a su padre con los niños y las mujeres en las carretas que el faraón había enviado para transportarlos. Tomaron el ganado y las posesiones que habían adquirido en Canaán y emigraron a Egipto con todos sus descendientes. Hijos y nietos, hijas y nietas, y todos los descendientes, los llevaron consigo a Egipto.

 Act: 13/02/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A