8 de Mayo

Viernes V de Pascua

San Lucas
Hechos de Apóstoles 19, 21-40

Oficio, I

         Cumplido todo esto, decidió Pablo ir a Jerusalén atravesando Macedonia y Grecia, y declarando que, después de haber estado en Jerusalén, tenía que visitar también Roma. Envió a Macedonia dos auxiliares suyos, Timoteo y Erasto, mientras él se detenía un poco en la provincia de Asia. En aquella ocasión se produjo un grave tumulto a propósito del nuevo camino.

         Un tal Demetrio, platero, que labraba en plata reproducciones del Templo de Artemisa, proporcionando no poca ganancia a los artesanos, reunió a éstos con los otros obreros del gremio y les dijo:

"Amigos, sabéis que de esta ganancia depende nuestro bienestar. Estáis viendo y oyendo decir que ese Pablo ha persuadido a numerosa gente a cambiar de idea, y no sólo en Efeso sino en toda la provincia de Asia, diciéndoles que no son dioses los que se fabrican con las manos. No sólo hay peligro de que nuestro oficio se desacredite, sino también de que se desprestigie el Santuario de Artemisa y se derrumbe la majestad de la diosa que venera toda Asia y el mundo entero".

         Al oír aquello, la gente se puso a gritar furiosa: "¡Arriba la Artemisa de los efesios!".

         El revuelo cundió por la ciudad, y la gente se precipitó en masa hacia el teatro arrastrando a los macedonios Gayo y Aristarco, compañeros de viaje de Pablo. Pablo quería entrar en el mitin, pero los discípulos no se lo permitieron. Algunos senadores amigos suyos le mandaron recado aconsejándole también que no compareciera en el teatro.

         Cada uno gritaba una cosa, porque la asamblea estaba hecha un lío y la mayoría ni sabía para qué se habían reunido. Algunos de los presentes aleccionaron a un tal Alejandro, a quien los judíos habían empujado adelante.

         Alejandro hizo señas con la mano de que quería dar explicaciones a la concurrencia, pero en cuanto cayeron en la cuenta de que era judío, se pusieron a gritar a coro: "¡Arriba la Artemisa de los efesios!". Consiguiendo por fin calmar a la gente, dijo el canciller:

"Efesios, ¿quién hay en el mundo que no sepa que la ciudad de Efeso es la guardiana del templo de la gran Artemisa y de su estatua caída del cielo? Esto es indiscutible. Por tanto, es menester que conservéis la calma y no obréis precipitadamente. Estos hombres que habéis traído no son ni sacrílegos ni blasfemos contra nuestra diosa. Si Demetrio y los artesanos sus compañeros tienen querella contra alguno, ahí tienen las audiencias públicas y los procónsules. Que unos y otros presenten allí sus querellas. Si tenéis alguna otra demanda, se proveerá en la asamblea legal. De hecho, corremos riesgo de ser acusados de motín por lo de hoy, y no podemos alegar ningún motivo que justifique este alboroto".

         Con esto, Alejandro despidió a la asamblea.

 Act: 08/05/26     @tiempo de pascua         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A