30 de Junio

Martes XIII Ordinario

Libros Proféticos
Nehemías 8, 1-18

Oficio, I

         Todo el pueblo se congregó como un solo hombre en la plaza que hay ante la Puerta del Agua, y dijeron al sacerdote Esdras que trajera el libro de la ley de Moisés que el Señor había prescrito a Israel.

         Esdras trajo el libro a la asamblea, y convocó a todos los que podían comprender. Era a mediados de septiembre. Esdras estaba de pie sobre un estrado de madera, que habían hecho para el caso. A su derecha se encontraban Matitías, Sema, Anayas, Urías, Jelcías y Maseyas, y a su izquierda Fedayas, Misael, Malquías, Jasún, Jasbadana, Zacarías y Mesulán.

         Esdras abrió el libro a vista del pueblo, pues los dominaba a todos, y cuando lo abrió el pueblo entero se puso en pie. Esdras pronunció la bendición del Señor, Dios grande, y el pueblo entero, alzando las manos, respondió: "Amén, amén". A continuación, se inclinaron y se postraron rostro a tierra ante el Señor.

         Esdras leyó el libro en la plaza que hay ante la Puerta del Agua, desde el amanecer hasta el mediodía, y todo el pueblo estuvo atento al libro de la ley.

         A continuación, los levitas (Josué, Bani, Serebías, Yamin, Acub, Sabtay, Hodiyías, Meseyas, Quelitá, Azarías, Yozabad, Janán y Felayas) explicaron la ley al pueblo, que se mantenía en sus puestos. Leían el libro de la ley de Dios con claridad y explicando el sentido, de forma que comprendieron la lectura.

         El gobernador Nehemías y el sacerdote Esdras, al ver que la gente lloraba al escuchar la lectura de la ley, dijeron: "Hoy es día consagrado a nuestro Dios, así que no hagáis duelo ni lloréis". Y añadieron: "Comed buenas tajadas, bebed vino dulce y enviad porciones a quien no lo tiene preparado, pues hoy es un día consagrado a nuestro Dios. El gozo en el Señor es vuestra fortaleza". Por su parte, los levitas acallaban al pueblo, diciendo: "Silencio, no estéis tristes, que hoy es un día santo".

         Tras hacer las lecturas y exordios, el pueblo se fue a comer y beber, a repartir alimentos y a organizar una gran fiesta, porque habían comprendido lo que les habían enseñado.

         Al día siguiente, los cabezas de familia, los sacerdotes y los levitas se reunieron con el letrado Esdras para estudiar el libro de la ley, y en la ley encontraron escrito: "Los israelitas habitarán en chozas durante la fiesta del mes de octubre". Entonces pregonaron en todos sus pueblos y en Jerusalén: "Id al monte y traed ramas de olivo, pino, mirto, palmera y resto de árboles frondosos, para construir las chozas. Eso es lo que está mandado".

         La gente fue, las trajo e hicieron las chozas. Unos las hicieron en la azotea, otros en sus patios, y otros en los patios del templo, en la plaza de la Puerta del Agua o en la plaza de la Puerta de Efraín.

         Toda la asamblea que había vuelto del destierro hizo chozas, habitaron en ellas (cosa que no hacían los israelitas desde tiempos de Josué) y hubo una gran fiesta. Todos los días, del primero al último, leyó Esdras el libro de la ley de Dios. La Fiesta de las Chozas duró 7 días, y el día 8 tuvo lugar una asamblea solemne, como estaba mandado.

 Act: 30/06/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A