21 de Junio

Domingo XII Ordinario

Libros Proféticos
Zacarías 3,1-4,14

Oficio, I

         El Señor me enseñó al sumo sacerdote Josué, de pie ante el ángel del Señor. A su derecha estaba Satán acusándolo. El Señor dijo a Satán: "Te llamo al orden, Satán. El que ha escogido a Jerusalén te llama al orden. ¿No es ése un tizón sacado del fuego?".

         Josué estaba vestido con un traje sucio, de pie delante del ángel. El ángel dijo a los que estaban allí delante: "Quitadle el traje sucio". Y a él le dijo: "Mira, aparto de ti la culpa y te visto de fiesta". Y añadió: "Ponedle en la cabeza una diadema limpia".

         Le pusieron una diadema limpia y lo revistieron. El ángel del Señor asistía, y dijo a Josué: "Así dice el Señor: Si sigues mi camino y guardas mis mandamientos, también administrarás mi templo y guardarás mis atrios, y te dejaré acercarte con esos que están ahí. Escucha, pues, Josué, sumo sacerdote, tú y tus compañeros. Yo enviaré a mi siervo Germen. En la piedra que coloque ante ti (sobre una piedra, con siete ojos), en ella grabo una inscripción. En un solo día destruiré la culpa de esta tierra. Aquel día se invitarán uno a otro bajo la parra y la higuera".

         Volvió el ángel que hablaba conmigo, y me despertó como se despierta a uno del sueño, y me dijo: "¿Qué ves?". Contesté: "Veo un candelabro de oro macizo, un cuenco en la punta, siete lámparas y siete tubos que enlazan con la punta. Y dos olivos junto a él, a derecha e izquierda. ¿Qué significan, señor?". El ángel que hablaba conmigo contestó: "Pero ¿no sabes lo que significan?". Repuse: "No, señor".

         El ángel me explicó: "Esas siete lámparas representan los ojos del Señor, que se pasean por toda la tierra". Entonces yo pregunté: "¿Qué significan esos dos olivos a derecha e izquierda del candelabro? ¿Y los dos plantones de olivo junto a los dos tubos de oro que conducen el aceite?". Me dijo: "Pero ¿no lo sabes?". Respondí: "No, señor". Y me dijo: "Son los dos ungidos que sirven al Dueño de todo el mundo".

         Esto dice el Señor a Zorobabel: "Lo que cuenta no es fuerza ni riqueza, sino mi espíritu. ¿Quién eres tú, montaña señera? Esta montaña será allanada, hasta que tú saques la piedra de remate y exclames: ¡Qué bella, qué bella!".

         Más adelante, el ángel del Señor me dirigió la palabra: "Las manos de Zorobabel pusieron los cimientos de esta casa, y con sus manos la terminará. Así sabréis que el Señor de los ejércitos me ha enviado a vosotros. El que despreciaba los humildes comienzos, gozará viendo en manos de Zorobabel la piedra emplomada".

 Act: 21/06/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A