9 de Agosto
Domingo XIX Ordinario
Libros
Proféticos
Jonás 1,1-2,1.11
Oficio, I
El Señor dirigió la palabra a Jonás, hijo de Amitay, diciéndole: "Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y proclama en ella que su maldad ha llegado hasta mí".
Jonás se levantó para huir a Tarsis, lejos del Señor. Bajó a Jafa y encontró un barco que zarpaba para Tarsis. Pagó el precio y embarcó para navegar con ellos a Tarsis, lejos del Señor. Entonces el Señor envió un viento impetuoso sobre el mar, y se alzó una gran tormenta en el mar, y la nave estaba a punto de naufragar.
Los marineros empezaron a temer, e invocaba cada cual a su dios. Arrojaron los pertrechos al mar para aligerar la nave, mientras Jonás, que había bajado a lo hondo de la nave, dormía profundamente.
El capitán se le acercó y le dijo: "¿Por qué duermes? Levántate e invoca a tu Dios. Quizás se compadezca ese Dios de nosotros, para que no perezcamos". Así mismo, se decían unos a otros: "Echemos suertes para ver por culpa de quién nos viene esta calamidad".
Echaron suertes, y la suerte cayó sobre Jonás. Le interrogaron: "Dinos, ¿por qué nos sobreviene esta calamidad? ¿Cuál es tu oficio? ¿De dónde vienes? ¿Cuál es tu país? ¿De qué pueblo eres?". Jonás les contestó: "Soy hebreo, y adoro al Señor Dios del cielo, que hizo el mar y la tierra firme".
Los marineros temieron grandemente, y dijeron: "¿Qué has hecho?", pues comprendieron que huía del Señor. Le preguntaron: "¿Qué haremos contigo, para que se nos aplaque el mar?", porque el mar seguía embraveciéndose. Jonás contestó: "Levantadme y arrojadme al mar, y el mar se os aplacará, pues sé que por mi culpa os sobrevino esta terrible tormenta".
Ellos remaban para alcanzar tierra firme, mas no podían porque el mar seguía embraveciéndose. Entonces invocaron al Señor, diciendo: "Haz que no perezcamos, Señor, por culpa de este hombre. No nos hagas responsables de una sangre inocente, tú que eres el Señor y obras como quieres".
Levantaron a Jonás, pues, y lo arrojaron al mar, y el mar calmó su cólera. Aquellos hombres temieron mucho al Señor, y le ofrecieron un sacrificio e hicieron votos.
El Señor envió un gran pez a que se comiera a Jonás, y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches seguidas. El Señor dio orden al pez, y éste vomitó a Jonás en tierra firme.
Act:
09/08/26
@tiempo
ordinario
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
![]()