13 de Agosto
Jueves XIX Ordinario
Libros
Proféticos
Zacarías 11,4-12,8
Oficio, I
Así me dijo el Señor, mi Dios: "Apacienta las ovejas para la matanza, pues los compradores las matan impunemente y los vendedores dicen ¡me hago rico!, mientras los pastores no las perdonan. No perdonaré más a los habitantes del país. Entregaré a cada cual en manos de su prójimo, y devastaré la tierra sin que haya quien los salve".
Yo, entonces, apacenté el rebaño de ovejas para la matanza, por cuenta de los tratantes de ganado. Tomé dos varas. A una la llamé Hermosura y a la otra la llamé Concordia, y apacenté el ganado. Eliminé los tres pastores en un mes. Yo estaba irritado con ellos, y ellos conmigo, y dije: "Ya no las pastorearé más. La que quiera perecer, que perezca, y que las que queden se coman unas a otras".
Tomé la vara Hermosura y la rompí, para romper mi alianza con los pueblos. Al terminar aquel día la alianza, los tratantes de ovejas que me vigilaban comprendieron que había sido palabra del Señor. Yo les dije: "Si os parece, pagadme salario, y si no, dejadlo". Ellos pesaron mi salario, y me dieron 30 dineros. El Señor me dijo: "Echa esos dineros en el tesoro del templo, pues es el precio en que me aprecian". Yo tomé los 30 dineros y los eché en el tesoro del templo.
Tomé la vara Concordia y la rompí, para romper la hermandad de Judá e Israel. El Señor me dijo: "Toma tus aperos de un pastor torpe, porque yo suscitaré un pastor que no vigile a los que se extravían, ni busque lo perdido, ni cure lo quebrado, ni alimente lo sano, sino que se coma la carne del ganado cebado, arrancándole las pezuñas. Ay del pastor torpe, que abandona el rebaño. La espada irá contra su brazo y su ojo derecho. Su brazo se secará, y se apagará su ojo derecho".
Más adelante, recibí la siguiente palabra para Israel del Señor que desplegó el cielo, cimentó la tierra y formó el espíritu del hombre dentro de él:
"Mira, voy a hacer de Jerusalén una copa embriagadora para todos los pueblos vecinos, y también Judá estará en el asedio de Jerusalén. Aquel día haré de Jerusalén una piedra caballera para todos los pueblos. Cuando se alíen contra ella todas las naciones del mundo, el que intente levantarla se herirá con ella. Aquel día haré que se espanten los caballos y se asusten los jinetes, pondré mis ojos en Judá y cegaré los caballos de los paganos. Aquel día haré de las tribus de Judá un incendio en la espesura y una tea en las gavillas. Se cebarán a derecha e izquierda en todos los pueblos vecinos, mientras Jerusalén seguirá habitada en su sitio. Yo salvaré las tiendas de Judá como antaño, mas la dinastía davídica y los vecinos de Jerusalén no mirarán más con orgullo a Judá".
Act:
13/08/26
@tiempo
ordinario
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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