12 de Agosto

Miércoles XIX Ordinario

Libros Proféticos
Zacarías 10,3-11,3

Oficio, I

         Yo cuidaré de mi rebaño, la casa de Judá, y haré de él su corcel real en la batalla. Ellos proveerán remates y estacas para las tiendas, los arcos guerreros y los capitanes. Todos juntos serán como soldados que pisan el lodo de la calle en la batalla.

         Pelearán porque yo estoy con ellos, y los enemigos saldrán derrotados. Haré aguerrida a la casa de Judá, daré la victoria a la casa de José y los repatriaré. Lo haré porque me dan lástima, y serán como si no los hubiera rechazado. Yo soy el Señor, su Dios, que les responde.

         Efraín será como un soldado y se sentirá alegre, como si hubiera bebido. Sus hijos, al verlo, se alegrarán, y se sentirán gozosos con el Señor. Yo silbaré para reunirlos, pues los redimí, y serán tan numerosos como antes. Si los dispersé por varias naciones, y allá lejos criaron hijos, ahora se acordarán de mí y volverán.

         Los repatriaré desde Egipto, los reuniré en Asiria, los conduciré a Galaad y al Líbano, y no les quedará sitio. Entonces atravesarán un mar hostil. Yo mismo golpearé el mar agitado, y se secará el fondo del Nilo. Será abatido el orgullo de Asiria, será arrancado el cetro de Egipto, y mis hijos avanzarán a mi sombra.

         Abre tus puertas, Líbano, y que el fuego se cebe en tus cedros. Gime, ciprés, que ha caído el cedro y han talado los árboles próceres. Gemid, encinas de Basán, que ha caído la selva impenetrable. Oíd cómo gimen los pastores, porque han asolado sus pastos. Oíd cómo rugen los leones, porque han asolado la espesura del Jordán.

 Act: 12/08/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A