14 de Junio

Domingo XI Ordinario

San Agustín de Hipona
Sobre el evangelio de Juan, XV, 32

Introducción

         Cristo ardía en deseos de realizar su misión, y se dispuso a enviar obreros. Había, pues, que enviar segadores. Con todo, tiene razón el proverbio que dice que "uno siembra y otro siega", o aquella escritura que dice: "Yo os envié a segar lo que no habéis sudado. Otros sudaron y vosotros recogéis el fruto de sus sudores".

         ¿Cómo es esto? ¿Envía segadores y no sembradores? Sí, porque aquellos van donde éstos ya han trabajado, y donde ya se había trabajado, ciertamente se había sembrado, y lo sembrado había ya madurado y esperaba la hoz y la trilla.

         ¿A dónde envía a los segadores? A donde ya los profetas habían predicado, pues ellos son los sembradores. Por eso se dice que "otros sudaron y vosotros recogéis el fruto de sus sudores".

         ¿Quienes trabajaron? El mismo Abraham, Isaac y Jacob. Y si no, leed sus trabajos: "Todos son una profecía de Cristo", y por eso son sembradores. ¡Cuánto no tuvieron que sufrir Moisés, y el resto de patriarcas, y todos los profetas, en los fríos de la sementera!

         Luego en Judea la mies estaba ya "a punto de siega". En verdad que estaba ya como en sazón aquella mies, cuando tantos miles de hombres llevaban el precio de sus bienes y, poniéndolo a disposición de los apóstoles, y aligerados los hombros de los fardos seculares, seguían a Cristo el Señor. Realmente, la mies estaba en sazón.

         Y ¿qué pasó después? De aquella mies judía se esparcieron unos cuantos granos, que sembraron la redondez de la tierra. Y brotó otra mies, que se cosechará al fin de los tiempos. De esta mies es de la que se dice: "Los que sembraban con lágrimas, cosechan entre cantares". A esta mies no serán enviados los apóstoles, sino los ángeles, pues como dice el Señor, "los segadores son los ángeles".

         Aquella primera mies fue a la que fueron enviados los discípulos, fue en la que trabajaron los profetas, fue la que estaba ya dorada para la siega. Esta última mies es la que crece entre la cizaña, y espera ser purificada al final. Sin embargo, hermanos, fijaos lo que se dice: "Se alegran lo mismo sembrador y segador". Ambos trabajaron en épocas diferentes, pero serán colmados de idéntico gozo. Como salario, recibirán todos la vida eterna.

 Act: 14/06/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A