14 de Junio
Domingo XI Ordinario
San Ignacio de Antioquía
Carta a los
Magnesios, X, 1-15
Oficio, II
Si Cristo imitara nuestro modo ordinario de actuar, ya podríamos darnos por perdidos. Así pues, aprendamos a vivir conforme a él. Arrojad de vosotros, pues, la mala levadura, vieja y agriada, y transformaos en la nueva, que es Jesucristo. Impregnaos de la sal de Cristo, a fin de que nadie se corrompa entre vosotros, pues por vuestro olor seréis calificados.
Todo esto, queridos hermanos, no os lo escribo porque haya sabido que hay entre vosotros quienes se comporten mal, sino que, como el menor de entre vosotros, quiero montar guardia en favor vuestro, no sea que piquéis en el anzuelo de la vana especulación.
Tened plena certidumbre del nacimiento, pasión y resurrección del Señor, acontecida bajo el gobierno de Poncio Pilato. Todas estas cosas fueron cumplidas verdadera e indudablemente por Jesucristo, esperanza nuestra, de la que no permita Dios que ninguno de vosotros se aparte.
¡Ojalá se me concediera gozar de vosotros en todo, si yo fuera digno de ello! Yo estoy encadenado, y no puedo compararme con uno solo de vosotros, que estáis sueltos. Vosotros tenéis en vuestro interior a Jesucristo, y que cuando os alabo os avergonzáis, como está escrito: "El justo se acusa a sí mismo".
Poned todo vuestro empeño en afianzaros en la doctrina del Señor y de los apóstoles, a fin de que "todo cuanto emprendáis tenga buen fin", así en la carne como en el espíritu, en la fe y en la caridad, en el Hijo, en el Padre y en el Espíritu Santo, en el principio y en el fin.
Manteneos unidos a vuestro dignísimo obispo, a la espiritual corona tan dignamente formada por vuestro colegio de presbíteros, y a vuestros agradables diáconos. Sobre todo, someteos a vuestro obispo y los unos a los otros, así como Jesucristo está sometido al Padre y los apóstoles a Cristo, a fin de que entre vosotros haya unidad tanto corporal como espiritual.
Como sé que estáis llenos de Dios, tan sólo os he exhortado brevemente. Acordaos de mí en vuestras oraciones, para que logre alcanzar a Dios. Acordaos también de la Iglesia de Siria, de la que no soy digno de llamarme miembro. Necesito vuestras plegarias a Dios y vuestra caridad, para que la Iglesia de Siria sea refrigerada con el rocío divino por medio vuestro.
Os saludan los efesios desde Esmirna, de donde os escribo, los cuales están aquí presentes junto con Policarpo. Ellos han procurado atenderme y darme gusto en todo. Igualmente os saludan todas las demás iglesias en honor de Jesucristo. Os envío mi despedida, a vosotros que vivís unidos a Dios y estáis en posesión de un espíritu inseparable, que es Jesucristo.
Act:
14/06/26
@tiempo
ordinario
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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