19 de Junio

Jueves XI Ordinario

Antiguo Testamento
Jueces 6,33-40; 7,1-8.16-22

Oficio, I

         En aquellos días, los madianitas, los amalecitas y los orientales se aliaron, cruzaron el río y acamparon en la llanura de Yezrael. El espíritu del Señor se apoderó de Gedeón, que tocó a rebato, y Abiezer corrió a unírsele. Envío mensajeros a Manasés, y se le unió; luego a Aser, Zabulón y Neftalí, y también ellos vinieron a unírsele.

         Gedeón dijo a Dios: "Si realmente vas a salvar a Israel por mi medio, como aseguraste, mira, voy a extender en la era esta zalea. Si cae el rocío sobre la lana mientras todo el suelo queda seco, me convenceré de que vas a salvar a Israel por mi medio, como aseguraste".

         Así sucedió. Al día siguiente, Gedeón madrugó, retorció la lana, exprimiéndole el rocío, y llenó una cazuela de agua. Entonces Gedeón dijo a Dios: "No te enfades conmigo si te hago otra propuesta. Haré sólo otra vez la prueba con la zalea. Que sólo ella quede seca, y en cambio caiga rocío sobre el suelo".

         Así lo hizo Dios aquella noche, y sólo la zalea quedó seca, mientras que cayó rocío en todo el suelo.

         Yerubaal (es decir, Gedeón) madrugó con su gente y acampó junto a Fuentemblor. El campamento de Madián les quedaba al norte, junto a la colina de Moré, en el valle. El Señor dijo a Gedeón: "Llevas demasiada gente, para que yo os entregue Madián. No sea que luego Israel se me gloríe, diciendo: Mi mano me ha dado la victoria. Vas a echar este pregón ante la tropa: El que tenga miedo o tiemble, que se vuelva".

         Se volvieron a casa unos 22.000 hombres, y se quedaron 10.000 hombres. El Señor dijo a Gedeón: "Todavía es demasiada gente. Hazlos bajar a la fuente, allí te los seleccionaré. El que yo te diga que puede ir contigo irá contigo, mas el que yo te diga que no puede ir contigo, ése no irá".

         Gedeón mandó bajar a la tropa hacia la fuente, y el Señor le dijo: "Los que beban el agua lengüeteando, como los perros, ponlos a un lado. Los que se arrodillen para beber, ponlos al otro lado".

         Los que bebieron lengüeteando, llevándose el agua a la boca con la mano, fueron 300 hombres, mientras los demás se arrodillaron para beber. El Señor dijo entonces a Gedeón: "Con esos trescientos que han bebido lengüeteando os voy a salvar, entregando a Madián en vuestro poder. Todos los demás que se vuelvan a casa".

         Cogieron, pues, sus provisiones y sus trompetas, y Gedeón despidió a los israelitas, cada uno a su casa, reteniendo consigo a los 300 hombres. El campamento de Madián les quedaba abajo, en el valle.

         Gedeón dividió a los 300 hombres en tres cuerpos y entregó a cada soldado una trompeta, un cántaro vacío y una antorcha en el cántaro. Luego les dio estas instrucciones: "Fijaos en mí y haced lo mismo que yo. Cuando llegue a las avanzadas del campamento, vosotros haced lo que yo haga. Yo tocaré la trompeta, y conmigo los de mi grupo. Entonces también vosotros tocaréis en torno al campamento y gritaréis: ¡El Señor y Gedeón!".

         Gedeón llegó con los 100 hombres de su grupo a las avanzadas del campamento, justamente cuando empezaba el relevo de media noche. En cuanto se hizo el cambio de guardia, Gedeón tocó la trompeta y rompió el cántaro que llevaba con la mano.

         Entonces los tres grupos tocaron las trompetas y rompieron los cántaros. Luego, empuñando en la mano izquierda las antorchas, y la trompeta con la derecha, para poder tocar, gritaron: "¡El Señor y Gedeón!". Y se quedaron todos en su sitio alrededor del campamento. Todo el campamento se alborotó, y empezaron a gritar y a huir, mientras seguían sonando las trompetas. El Señor hizo que se acuchillasen unos a otros en el campamento.

 Act: 19/06/25     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A