15 de Junio

Lunes XI Ordinario

Libros Históricos
Esdras 1,1-8;2,68-3,8

Oficio, I

         El año 1 de Ciro, rey de Persia, y para cumplir lo que había anunciado por boca de Jeremías, el Señor movió a Ciro a proclamar de palabra y por escrito en todo su reino:

"Así dice Ciro, rey de Persia: Todos los reinos de la tierra los ha puesto en mis manos el Señor Dios del cielo, y me ha encargado edificarle un templo en Jerusalén de Judá. Los que pertenezcan a ese pueblo, que su Dios los acompañe, y que suban a Jerusalén para reedificar el templo del Señor, Dios de Israel, el Dios que habita en Jerusalén. A todos los judíos supervivientes, donde quiera que residan, la gente del lugar les proporcionará plata, oro, hacienda y ganado, además de las ofrendas que quieran hacer voluntariamente para el templo del Dios de Jerusalén".

         Entonces se pusieron en marcha los cabezas de familia de Judá y Benjamín, los sacerdotes y los levitas. También se pusieron en marcha todos los que se sintieron impulsados por Dios a ir a reedificar el templo del Señor en Jerusalén. Sus vecinos les proporcionaron plata, oro, hacienda, ganado y otros muchos regalos, además de las ofrendas voluntarias.

         El rey Ciro mandó sacar el ajuar del templo que Nabucodonosor se había llevado de Jerusalén para colocarlo en el templo de su dios. Ciro de Persia lo consignó al tesorero Mitrídates, que lo contó delante de Sesbasar, príncipe de Judá.

         Cuando llegaron al templo de Jerusalén, algunos cabezas de familia hicieron donativos para que se reconstruyese en el mismo sitio. De acuerdo con sus posibilidades, entregaron al fondo del culto 61.000 dracmas de oro, 5.000 minas de plata y 100 túnicas sacerdotales.

         Los sacerdotes, los levitas y parte del pueblo se establecieron en Jerusalén. Los cantores, los porteros y los donados se establecieron en sus pueblos, y el resto de Israel en los suyos.

         Para el mes de octubre, todos los israelitas se encontraban ya en sus poblaciones. Entonces se reunieron todos a una en Jerusalén. Fue el momento en que Josué, hijo de Yosadac, con sus parientes (los sacerdotes) y Zorobabel, hijo de Sealtiel, con sus parientes, se pusieron a construir el altar del Dios de Israel para ofrecer en él holocaustos, como mandaba la ley de Moisés.

         Levantaron el altar en su antiguo sitio (aunque algo intimidados, por los colonos extranjeros) y ofrecieron en él los holocaustos matutinos y vespertinos al Señor.

         Celebraron la Fiesta de las Chozas, ofreciendo holocaustos según el número y el ritual de cada día. También siguieron ofreciendo el holocausto diario, el de principios de mes, el de las solemnidades dedicadas al Señor, y los ofrecieron voluntariamente al Señor.

         El día 1 de octubre comenzaron a ofrecer holocaustos al Señor, pero aún no se habían echado los cimientos del templo. Entonces, de acuerdo con lo autorizado por Ciro de Persia, contrataron canteros y carpinteros, y dieron a los sidonios y tirios alimentos, bebidas y aceite para que enviasen a Jafa, por vía marítima, madera de cedro del Líbano.

         A los dos años de haber llegado al templo de Jerusalén, el mes de abril, Zorobabel (hijo de Sealtiel) y Josué (hijo de Yosadac), junto con sus parientes (sacerdotes y levitas) y todos los que habían vuelto a Jerusalén del cautiverio, comenzaron la obra del templo, poniendo al frente de ella a los levitas mayores de 20 años.

 Act: 15/06/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A