2 de Agosto

Domingo XVIII Ordinario

San Gregorio de Nisa
Sobre el Bautismo, I, 1-3

Oficio, II

         Hermanos, el buen dispensador de todas las cosas, que renueva los años y gobierna los tiempos, ha hecho nacer un día santo para vosotros, para que paséis de huéspedes a hijos adoptivos, para que participéis de su gracia, para que queden purificados vuestros pecados.

         Yo no soy ni Juan ni David, pero mi bajeza de siervo no desvirtúa la ley del Señor. Es más, si vosotros obedecéis las disposiciones emanadas, no lo haréis por reverencia hacia mí, sino para sometemos a lo establecido por el Legislador.

         Viene la amnistía real, y viene condonando la pena a dos tipos de penados: los encarcelados y los deudores. Por eso puedo yo ofreceros una adecuada medicina, porque esta medicina ya se ha otorgado exitosamente a estas dos categorías de personas. Os prometo que, si os empeñáis, recibiréis su ayuda.

         Os prometo la salud, por el agua y el baño. Sí, basta con esta simple medicación, o don de Dios, para que se produzca este resultado tan maravilloso: ser liberados de la mordedura de la serpiente, sin necesidad de cauterios ni bisturí. Venid a curaros, pues, los que os sentís enfermos, no dejéis de hacerlo.

         Pobres y necesitados, venid a recibir los dones del Rey. Ovejas, acudid a ser marcados con la señal de la cruz. Dadme vuestros nombres, para que yo los imprima en los libros y los escriba con tinta. Dios los grabará en losas imperecederas, escribiéndolos con su propio dedo.

         "Contempladlo y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará. Lavaos, apartad de mí vuestros pecados". Estas palabras fueron escritas hace ya mucho tiempo, pero no han perdido su valor. Salid de la cárcel, os lo ruego. Aborreced los tenebrosos antros del vicio. Huid del diablo, que se alimenta de la desgracia de los pecadores y especula con ella.

         Despojaos del hombre viejo y de su sucio vestido, confeccionado con la infamia de los pecados y entretejido con el deshonroso paño de la iniquidad. Recibid a cambio el vestido de la incorrupción, que Cristo os ofrece desempaquetado y extendido. No rechacéis el don, para que el donante no se dé por ofendido.

         Durante mucho tiempo os habéis revolcado en el fango, así que ahora corred al Jordán. Juan es el que os llama, pero es Cristo quien os exhorta.

         El río de la gracia fluye por doquier. No tiene sus fuentes en Israel ni desemboca en el vecino mar, sino que bordea la redondez de la tierra y entra en el paraíso. A través de un recorrido inverso al de los cuatro ríos que allí nacen, este río introduce en el paraíso aguas mucho más preciosas que las que de allí se exportan.

         Este río tiene como riquísima fuente a Cristo, y partiendo de él inunda el mundo entero. Este río es dulce y potable, sin índice alguno de desagradable salobridad. Se convierte en dulce con la venida del Espíritu, como la fuente de Mará por el contacto con el madero.

 Act: 02/08/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A