2 de Agosto

Domingo XVIII Ordinario

Libros Proféticos
Abdías 1-21

Oficio, I

         A ti, Edom, te convertiré en la nación más pequeña y despreciable. Tu arrogancia te seduce, porque habitas en rocas escarpadas, estás asentada en las cimas y piensas: "¿Quién me derribará en tierra?". Pues bien, aunque te remontes como un águila, y pongas el nido en las estrellas, de allí te derribaré.

         Si te invadieran salteadores o ladrones nocturnos, ¿no te robarían con medida? Si te invadieran vendimiadores, ¿no dejarían racimos? ¡Ay Esaú, destruido! Te han registrado, te han requisado tus tesoros, te han empujado a la frontera tus aliados. Tus amigos te han engañado y sometido, tus comensales te ponen trampas debajo.

         Aquel día acabaré con los sabios de Edom, y a los prudentes del monte de Esaú no le quedará habilidad. Se acobardarán los soldados de Temán, y se acabarán los varones del monte de Esaú.

         Por la violencia criminal contra tu hermano Jacob, oh Edom, te cubrirá la vergüenza y perecerás para siempre. Sí, aquel día estabas tú presente, el día que los bárbaros capturaron su ejército, y los extraños invadieron la ciudad y se rifaron Jerusalén. Sí, tú eras uno de esos bárbaros.

         No disfrutes del día funesto de tu hermano, no te alegres por los judíos en el día de su desastre, no hables con insolencia en el día del aprieto, no entres en la capital de mi pueblo el día de su ruina, no disfrutes de su desgracia ni de su ruina, no eches mano a sus riquezas, ni aguardes a la salida para matar a los fugitivos, ni vendas a los supervivientes.

         Se acerca mi día para todas las naciones. Lo que cada una hizo, a ella se lo harán, y le pagarán su merecido. Igual que tú bebiste en mi monte santo, oh Edom, beberán todas las naciones por turno. Beberán, apurarán y desaparecerán sin dejar rastro.

         En el monte Sión quedará un resto, que será santo. La casa de Jacob recobrará sus posesiones. Jacob será el fuego, y José será la llama. En cambio, Esaú será la estopa, que arderá hasta consumirse sin dejar superviviente.

         Los desterrados de Jerusalén ocuparán el Neguev, el monte de Esaú, Sefela y Filistea, Benjamín y Galaad, los campos de Efraín y los de Samaría. Los desterrados israelitas ocuparán Canaán hasta Sarepta. Los desterrados de Jerusalén, que viven en Sefarad, ocuparán los poblados del Neguev, y de allí subirán victoriosos al monte Sión. Desde Sión gobernarán el monte de Esaú, y el reino del Señor.

 Act: 02/08/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A