3 de Agosto

Lunes XVIII Ordinario

Libros Proféticos
Joel 1,1.13-2,11

Oficio, I

         Vestíos de luto y haced duelo, sacerdotes. Llorad, ministros del altar, y venid a dormir en esteras, porque faltan en el templo del Señor ofrenda y libación. Proclamad el ayuno, congregad la asamblea, reunid a los ancianos y a todos los habitantes de la tierra en el templo del Señor, y clamad: "Está cerca el día del Señor, y vendrá como azote del Dios de las montañas".

         ¿No estáis viendo cómo falta en el templo de Dios la comida, la fiesta y la alegría? Se han secado las semillas bajo los terrones, los silos están desolados y los graneros están vacíos, porque la cosecha se ha perdido. El ganado muge y está inquieta la vacada, porque no quedan pastos. El fuego se ha cebado en las dehesas de la estepa, la canícula abrasa los árboles silvestres y hasta las bestias agrestes rugen a ti, Señor, porque están secas las cañadas.

         Tocad la trompeta en Sión, gritad en mi monte santo y que tiemblen los habitantes del país. Ya viene, ya está cerca, el día del Señor. Será día de oscuridad y tinieblas, día de nube y nubarrón, como negrura extendida sobre los montes o una horda numerosa y espesa.

         Como ese día, no hubo ninguno jamás. Después de él, nada será igual. Como vanguardia suya, el fuego devorará por delante, y las llamas abrasarán en retaguardia. Por delante de él espera una tierra de vergel, detrás de él quedará una estepa desolada, y nada se salvará.

         Su aspecto será el de caballos y jinetes que galopan. Su estruendo será el de carros rebotando por las montañas. Será como el crepitar de la llama que consume la paja, como ejército numeroso formado para la batalla. Ante él temblarán los pueblos, con los rostros enrojecidos.

         Los jinetes de aquel día correrán como soldados, escalando aguerridos la muralla. Cada uno avanzará en su propia línea, sin estorbar al camarada. Avanzará cada cual por su calzada, y no se detendrán cuando vayan cayendo a su lado las saetas. Asaltarán la ciudad, escalarán las murallas, subirán a las casas, penetrarán como ladrones por las ventanas. Ante ellos temblará la tierra, se conmoverá el cielo, sol y luna se oscurecerán, los astros retirarán su resplandor.

         El Señor alzará la voz al frente de su ejército y de sus innumerables campamentos. Grande y terrible será el día del Señor, y ¿quién lo resistirá?

 Act: 03/08/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A