3 de Agosto
Lunes XVIII Ordinario
San Gregorio de Nisa
Sobre el Bautismo, PG, XLVI
Oficio, II
Querido neófito, imita a Josué y lleva el evangelio como él llevó el arca. Abandona el desierto del pecado, pasa el Jordán del bautismo, date prisa en entrar en la escuela de Jesucristo, introdúcete en la tierra que produce frutos portadores de alegría, leche y miel. Arrasa la Jericó de tus inveteradas costumbres, y no la dejes fortificada.
Suelta de tu vida el cuervo voraz, y da tiempo a la paloma para que vuelva a ti, aquella paloma que Josué hizo bajar del cielo. Esta paloma es inmune al engaño, y si hallare un hombre purificado, bien probado y pulido como la plata, gustosamente habitará en él, e incubará su alma como se incuban los huevos, y le dará muchos hijos.
Estos hijos son las buenas acciones, las conversaciones honestas, la fe, la piedad, la justicia, la templanza, la castidad, la pureza. Estos son los hijos del Espíritu y nuestras posesiones.
Abre tu alma como un libro al Espíritu, y permítele imprimir en él una educación esmerada, para que no sigas balbuceando como los niños ni tengas una mentalidad infantil. Me avergonzaría de ti si, habiendo ya encanecido, hubieras de salir fuera con los catecúmenos cual niño inmaduro, incapaz de guardar un secreto cuando haya que desvelar un misterio.
Únete al pueblo místico, y aprende los discursos arcanos. Repite con nosotros lo que los serafines de 6 alas dicen, cantando con los cristianos perfectos. Apetece el alimento que refocila el alma, gusta la bebida que alegra el corazón, ama el misterio que hace rejuvenecer a los ancianos.
Imita el ardiente deseo del eunuco etíope. Éste, después de haber hecho sentar en su carroza a Felipe, no sólo leía, sino que aprendía la sabiduría de Isaías. Sí, el eunuco cogió gusto a la interpretación, como le toma gusto el cachorro a la sangre del cordero degollado. Por ello ladró furiosamente a Felipe, hasta que fue conducido a la caza perfecta del bautismo.
Sin diferirlo un momento, el eunuco recibió el solicitado bautismo. Lo hizo sin esperar llegar a la posada, ni a una ciudad o pueblo, o a un lugar santificado. Lo hizo juzgando que cualquier agua era apta para el bautismo, sabiendo que lo importante era la fe del recipiente y la bendición del sacerdote.
Recibe el don de Cristo, hermano, puesto que quien recibe este sublime e incomparable beneficio será agregado con gozo al número de los hijos adoptivos. Por este cambio a mejor, todos los conocidos y familiares reciben un inmenso placer y una gran alegría.
Act:
03/08/26
@tiempo
ordinario
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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