26 de Julio

Domingo XVII Ordinario

Orígenes
Homilías sobre Mateo, X, 9-10

Introducción

         El texto que buscaba perlas finas puedes compararlo con éste: "Buscad y hallaréis", y con este otro: "Quien busca, halla". Mas ¿a propósito de qué se dice buscad y "quien busca, halla"?

         Arriesgo la idea de que se trata de las perlas y de la perla, a propósito de lo cual dijo Pablo: "Lo perdí todo con tal de ganar a Cristo". Al decir todo, Pablo se refiere a sus propias perlas finas, y al puntualizar "con tal de ganar a Cristo" apunta a la única perla de gran valor.

         Preciosa es la lámpara para los que viven en tinieblas, y su uso es necesario hasta que salga el sol. Pues bien, preciosa era también la gloria que irradiaba el rostro de Moisés y de los profetas, gracias a la cual nos abrimos a la posibilidad de contemplar la gloria de Cristo, de la que el mismo Padre rinde testimonio al decir: "Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto".

         El resplandor aquel de Moisés ya no es resplandor, por tanto, pues ha sido eclipsado por esta gloria incomparable de Jesús. Ésta es la verdadera perla, cuya glorificación requiere abolir el resto de glorificaciones, así como el conocimiento limitado se acabará cuando llegue el conocimiento perfecto.

         Toda alma que accede a la primera infancia, y camina hacia la perfección, necesita (hasta que se cumpla el tiempo) un pedagogo, tutores y curadores, para que al llegar a la edad prefijada (por su padre) reciba los bienes patrimoniales.

         Pues bien, esto es análogo a la perla de gran valor, y a la futura perfección que acaba con lo que es limitado, que se obtienen de la excelencia y del conocimiento de Cristo, después de haberse ejercitado en aquellos conocimientos que, por decirlo así, subyacen al conocimiento de Cristo.

         La gran masa, que no ha captado más que las numerosas perlas de la ley, y el conocimiento todavía limitado de las profecías, ni siquiera se imaginan poder encontrar una única perla de gran valor, y contemplar la excelencia del conocimiento perfecto de Cristo, en comparación con lo que les ha precedido. Tampoco son conscientes de su propia naturaleza basura, ni son capaces de compararla con el estiércol que el dueño de la viña echa alrededor de la higuera, para que produzca un fruto nuevo.

         Así pues, "todo tiene su tiempo y su sazón", y todas las tareas bajo el sol son tiempo de recoger perlas finas, para que, después de haberlas recogido, se busque el tiempo y manera de encontrar la única perla de gran valor. En ese momento, tendrá que vender todo lo que uno tiene, y comprarla.

 Act: 26/07/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A