27 de Julio
Lunes XVII Ordinario
Libros
Sapienciales
Job 29, 1-10; 30, 1.9-23
Oficio, I
¡Quién me diera volver a los viejos días, cuando Dios velaba sobre mí, cuando su lámpara brillaba encima de mi cabeza y a su luz cruzaba yo las tinieblas! En aquellos días de mi otoño, Dios era un íntimo en mi tienda, el Todopoderoso estaba conmigo y me rodeaban mis hijos. Él lavaba mis pies en leche, y la roca me daba ríos de aceite.
Cuando salía a la puerta de la ciudad, y tomaba asiento en la plaza, los jóvenes se escondían al verme, los ancianos se levantaban y se quedaban en pie, los jefes se abstenían de hablar y se tapaban la boca con la mano, los notables enmudecían y pegaban su lengua al paladar.
Ahora, en cambio, se burlan de mí muchachos más jóvenes que yo, a cuyos padres habría rehusado dejar con los perros de mi rebaño. Ahora me sacan coplas, soy el tema de sus burlas, todos me aborrecen, se distancian de mí y aun se atreven a escupirme a la cara.
Dios ha soltado la cuerda de mi arco, y, desenfrenados contra mí, todos me humillan. A mi derecha se levanta una canalla que prepara el camino a mi exterminio. Los demás deshacen mi sendero, trabajan en mi ruina y nadie los detiene. Hasta hay quienes irrumpen por una ancha brecha al asalto, en medio del estruendo.
Se vuelven contra mí los terrores, se disipa como el aire mi dignidad y pasa como nube mi ventura. Me amenaza de día la aflicción, la noche me taladra hasta los huesos, y no duermen las llagas que me roen. Dios me agarra con violencia por la ropa, me sujeta por el cuello de la túnica, me arroja en el fango y yo quedo confundido con el barro y la ceniza.
Te pido auxilio, Señor, y tú no me haces caso; espero en ti, y tú me clavas la mirada. Te has vuelto mi verdugo y me atacas con tu brazo musculoso. Me levantas en vilo, me paseas y me sacudes en el huracán. Ya sé que me devuelves a la muerte, donde se dan cita todos los vivientes.
Act:
27/07/26
@tiempo
ordinario
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
![]()