27 de Julio

Lunes XVII Ordinario

San Doroteo de Gaza
Instrucciones, VII, 1-2

Oficio, II

         Tratemos de averiguar, hermanos, cuál es el motivo principal de un hecho que acontece con frecuencia: el escuchar una palabra desagradable y reaccionar tan distintamente (unos, comportándose como si no la hubieran oído, y otros sintiéndose turbados y afligidos).

         ¿Cuál es la causa de esta diversa reacción? ¿Hay una, o varias explicaciones? Yo distingo diversas causas, y sobre todo una: que esto proviene del estado de ánimo en que se halla cada uno.

         Quien está fortalecido por la oración tolerará todo esto fácilmente, sin perder la calma. Otros lo soportarán por pura paciencia, y otros porque ni siquiera tienen en consideración a aquel que los ultraja, como si lo que dijese no importara a nadie.

         Por último, habrá personas que sí se sentirán turbados o afligidos por las palabras del prójimo, quizás porque está diciendo la verdad y nadie se la ha dicho todavía. De aquí es de donde deriva toda su molestia y aflicción, y el que nunca halle descanso.

         Que esto es verdad, lo hemos comprobado en múltiples ocasiones. Por ello, a nosotros nos toca seguir adelante, a pesar de nuestra desidia, el camino recto, a pesar de nuestras repetidas impaciencias y de nuestra resistencia a acusarnos a nosotros mismos.

         Así son las cosas. Por más virtudes que posea un hombre, aunque sean innumerables, nunca hallará el reposo si se aparta de este camino, sino que estará siempre afligido o afligirá a los demás, perdiendo así el mérito de todas sus fatigas.

 Act: 27/07/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A