30 de Julio

Miércoles XVII Ordinario

Antiguo Testamento
Libro I de Reyes 12, 1-19

Oficio, I

         Roboán fue a Siquén porque todo Israel había acudido allí para proclamarlo rey. Cuando se enteró Jeroboán, hijo de Nabat (estaba todavía en Egipto, adonde había ido huyendo del rey Salomón), volvió de Egipto, porque habían mandado a llamarlo.

         Jeroboán y toda la asamblea israelita hablaron a Roboán: "Tu padre nos impuso un yugo pesado. Aligera tú ahora la dura servidumbre a que nos sujetó tu padre y el pesado yugo que nos echó encima, y te serviremos". Él les dijo: "Marchaos, al cabo de tres días volved".

         Ellos se fueron, y el rey Roboán consultó a los ancianos que habían estado al servicio de su padre Salomón. Les preguntó: "¿Qué me aconsejáis que responda a esa gente?". Le dijeron: "Si condesciendes hoy con este pueblo, poniéndote a su servicio, y le respondes con buenas palabras, serán siervos tuyos de por vida".

         Roboán desechó el consejo de los ancianos, y consultó a los jóvenes que se habían educado con él y estaban a su servicio. Les preguntó: "Esa gente pide que les aligere el yugo que les echó encima mi padre. ¿Qué me aconsejáis que les responda?".

         Los jóvenes que se habían educado con él le respondieron: "¿Que esa gente te ha dicho: Tu padre nos impuso un yugo pesado, así que aligéranoslo? Pues diles tú esto: Mi dedo meñique es más grueso que la cintura de mi padre. Si mi padre os cargó un yugo pesado, yo os aumentaré la carga. Si mi padre os castigó con azotes, yo os castigaré con latigazos".

         Al tercer día, la fecha señalada por el rey, Jeroboán y todo el pueblo fueron a ver a Roboán. Éste les respondió ásperamente, desechando el consejo de los ancianos, y les habló siguiendo el consejo de los jóvenes: "Si mi padre os impuso un yugo pesado, yo os aumentaré la carga. Si mi padre os castigó con azotes, yo os castigaré con latigazos".

         De esta manera, el rey no hizo caso al pueblo, y ésa fue la ocasión buscada por el Señor para que se cumpliese la palabra que Ajías, el de Siló, comunicó a Jeroboán, hijo de Nabat.

         Viendo los israelitas que el rey Roboán no les hacía caso, le replicaron: "¿Qué nos repartimos nosotros con David? ¡No heredamos juntos con el hijo de Jesé! ¡A tus tiendas, Israel! ¡Ahora David, a cuidar de tu casa!".

         Los de Israel se marcharon a sus casas. Por su parte, el rey Roboán envió entonces a Adoran, encargado de las brigadas de trabajadores. No obstante, los israelitas la emprendieron a pedradas con él hasta matarlo, mientras el rey montaba aprisa en su carroza para huir a Jerusalén. Así fue como se independizó Israel de la casa de David, hasta hoy.

 Act: 30/07/25     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A