14 de Julio

Martes XV Ordinario

Libros Sapienciales
Job 3, 1-16

Oficio, I

         ¡Muera el día en que nací, y la noche que dijo "se ha concebido un varón"! Que ese día se vuelva tinieblas, que Dios desde lo alto se desentienda de él, que sobre él no brille la luz, que lo reclamen las tinieblas y las sombras, que la niebla se pose sobre él, que un eclipse lo aterrorice.

         Que se apodere de esta noche la oscuridad, y no se sume a los días del año ni entre en la cuenta de los meses. Que esta noche quede estéril, y cerrada a los gritos de júbilo. Que la maldigan los que maldicen el océano, los que entienden de conjurar al Leviatán.

         Que se velen las estrellas de su aurora, que espere la luz y no llegue, que no vea yo el parpadear del alba, porque esta noche no me ha cerrado las puertas del vientre, ni escondido a mi vista tanta miseria.

         ¿Por qué al salir del vientre no morí, y perecí al salir de las entrañas? Ahora dormiría tranquilo y descansaría en paz, lo mismo que los reyes en sus mausoleos o los nobles en sus palacios. Ahora sería un aborto enterrado, una criatura que no llegó a ver la luz.

         ¿Por qué me recibió un regazo, y unos pechos me dieron de mamar? En ellos acaba el tumulto de los malvados, allí reposan los que están rendidos, con ellos descansan los prisioneros sin oír la voz del capataz, se confunden pequeños y grandes, el esclavo se libra de su amo.

         ¿Por qué se dio a luz a un desgraciado, al que la muerte no llega y escarba buscándola más que un tesoro? ¿Por qué no se alegra mi tumba, al recibir a un hombre que no encuentra camino porque Dios se lo ha cerrado? Por alimento tengo mis sollozos, los gemidos se me escapan como agua, vivo sin paz ni descaso, entre continuos sobresaltos.

 Act: 14/07/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A