10 de Septiembre
Jueves XXIII Ordinario
San Pedro
Carta II de Pedro 3, 1-10
Oficio, I
Ésta es ya, queridos hermanos, la segunda carta que os escribo. En las dos os he refrescado la memoria, para que vuestra mente recuerde los dichos de los profetas de antaño y el mandamiento del Señor y Salvador, comunicado por vuestros apóstoles.
Sobre todo, tened presente que en los últimos días vendrán hombres que se burlarán de todo, y procederán como les dicten sus deseos, y preguntarán: ¿En qué ha quedado la promesa de su venida? Nuestros padres murieron, y desde entonces todo sigue como desde que comenzó el mundo.
Esos tales pretenden ignorar la creación del cielo y de la tierra, y que la palabra de Dios los sacó del agua y los estableció entre las aguas. No obstante, esa misma Palabra tiene ya preparado el fuego, para el día del juicio y para ruina de los impíos.
Queridos, no perdáis de vista una cosa: que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir su promesa (como creen algunos) sino que tiene mucha paciencia, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan. El día del Señor llegará como un ladrón. Cuando eso suceda, el cielo desaparecerá con gran estrépito, los elementos se desintegrarán abrasados, la tierra se consumirá con todas sus obras.
Act:
10/09/26
@tiempo
ordinario
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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