31 de Agosto

Lunes XXII Ordinario

San Pablo
Carta I a Timoteo 6, 1-10

Oficio, I

         Querido hermano, que los que están bajo yugo de la esclavitud consideren a sus amos dignos de todo respeto, para que no se maldiga a Dios ni nuestra doctrina. Los que tienen amos creyentes, que no tengan en menos a sus amos, sin en más estima, porque ambos son hermanos y los que reciben el beneficio son creyentes y amigos.

         Si alguno enseña otra cosa distinta, sin atenerse a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que armoniza con la piedad, es un orgulloso y un ignorante, que padece la enfermedad de plantear cuestiones inútiles y discutir atendiendo sólo a las palabras. Esto provoca envidias, polémicas, difamaciones, sospechas maliciosas y controversias propias de personas tocadas de la cabeza, sin el sentido de la verdad y apropiándose de la piedad como un medio de lucro.

         En el mundo de la piedad, uno gana si se contenta con poco. Sin nada vinimos al mundo, y sin nada nos iremos de él. Teniendo qué comer y qué vestir, nos basta. En cambio, los que buscan riquezas caen en tentaciones, trampas y mil afanes absurdos y nocivos, que hunden a los hombres en la perdición y la ruina. Sí, hermano, la codicia es la raíz de todos los males, y muchos, arrastrados por ella, se han apartado de la fe y se han acarreado muchos sufrimientos.

 Act: 31/08/26     @tiempo ordinario         E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A