17 de Septiembre
Jueves XXIV Ordinario
Libros Históricos
Ester 5,1-5; 7,1-10
Oficio, I
Al tercer día, Ester se puso sus vestidos de reina y llegó hasta el patio interior del Palacio Real, frente al salón del trono. El rey Jerjes I estaba sentado en su trono real, en el salón, frente a la entrada. Cuando vio a la reina Ester, de pie en el patio, la miró complacido, extendió hacia ella el cetro de oro que tenía en la mano, y Ester se acercó a tocar el extremo del cetro.
El rey le preguntó: "¿Qué te pasa, reina Ester? Pídemelo, y te daré hasta la mitad de mi reino". Ester dijo: "Si le agrada al rey, venga hoy con Amán al banquete que he preparado en su honor". El rey dijo: "Avisad en seguida a Amán, y que haga lo que quiere Ester".
El rey y Amán fueron al banquete preparado por la reina Ester. El rey volvió a preguntar a Ester, en medio de los brindis: "Reina Ester, pídeme lo que quieras y te lo doy". Ester respondió: "Majestad, si quieres hacerme un favor, concede la vida a mi pueblo. Mi pueblo y yo hemos sido vendidos para el exterminio, la matanza y la destrucción. Si nos hubieran vendido para ser esclavos o esclavas, me habría callado, ya que esa desgracia no supondría daño para el rey".
El rey preguntó: "¿Quién ha ordenado eso? ¿Dónde está el que intenta hacer eso?". Ester respondió: "El adversario y enemigo es Amán".
Amán quedó aterrorizado ante el rey y la reina. Y Jerjes, en un acceso de ira, se levantó del banquete y salió al jardín del palacio, mientras Amán se quedó para pedir por su vida a la reina Ester, pues comprendió que el rey ya había decidido su ruina. Cuando el rey volvió del jardín del palacio, y entró en la sala del banquete, Amán estaba inclinado sobre el diván donde se recostaba Ester, y el rey exclamó: "¿Y se atreve a violentar a la reina, ante mí, en mi palacio?".
Nada más decir esto, taparon la cara a Amán. Harbona, uno de los eunucos del servicio personal del rey, sugirió: "Precisamente en su casa, Amán ha instalado una horca de 25 metros de alto. La ha preparado para el judío Mardoqueo, que salvó al rey con su denuncia". El rey ordenó: "¡Ahorcadlo allí!". Ahorcaron a Amán en la horca que había levantado para Mardoqueo, y la cólera del rey se calmó.
Act:
17/09/26
@tiempo
ordinario
E D I T O R I
A L
M
E
R C A B A
M U R C I A
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